⁠¿Quién es Mark Bingham, el jugador de rugby que enfrentó a los secuestradores del Vuelo 93 el 11-S?

Estuvo a punto de perder el vuelo 93 y terminó siendo el último pasajero en abordarlo. A 25 años de los atentados del 11 de septiembre de 2001, la historia del jugador de rugby Mark Bingham permanece ligada a la resistencia de los pasajeros que enfrentaron a los secuestradores y evitaron que el avión de United Airlines llegara a Washington D. C., donde el Capitolio era el objetivo más probable.

Bingham tenía 31 años y aquel día viajaba de Nueva York a San Francisco por motivos de negocios y para asistir a la boda de un amigo. Empresario y campeón universitario de rugby, el estadounidense abordó el vuelo 93 en Newark después de llegar con el tiempo encima al aeropuerto, en un viaje que debía llevarlo de regreso a California.

Sin embargo, aquel vuelo fue uno de los 4 aviones secuestrados durante los ataques del 11-S y el único que no alcanzó el objetivo previsto por los atacantes. La aeronave se estrelló cerca de Shanksville, Pensilvania, con 44 personas a bordo, incluidos los 4 secuestradores, y se convirtió en otra de las historias que marcaron aquella trágica mañana en Estados Unidos.

¿Quién era Mark Bingham antes de abordar el vuelo 93?

Mark Kendall Bingham nació el 22 de mayo de 1970 y encontró en el rugby uno de los elementos centrales de su vida. Durante su etapa universitaria, formó parte de los Golden Bears de la Universidad de California en Berkeley, donde jugó como segunda línea y número 8.

Bingham perteneció a los equipos de Cal que conquistaron campeonatos nacionales universitarios a principios de la década de los 90. Tras graduarse en 1993, continuó ligado al rugby y pasó por el Olympic Club antes de integrarse al San Francisco Fog, club que promovía la inclusión de jugadores homosexuales dentro de este deporte.

Fuera de las canchas también desarrolló una carrera empresarial. Era propietario de The Bingham Group, una firma de relaciones públicas con sede en California, y trabajaba en la apertura de una oficina en la costa este de Estados Unidos.

La mañana del 11 de septiembre, sin embargo, estuvo cerca de cambiar por completo sus planes. Bingham se quedó dormido y casi perdió el vuelo 93. De acuerdo con el National Park Service (NPS), llegó con el tiempo encima al Aeropuerto Internacional de Newark y terminó como el último pasajero en abordar la aeronave.

El avión tenía previsto salir alrededor de las 8:00 horas, pero sufrió un retraso y despegó a las 8:42 horas rumbo a San Francisco. A bordo viajaban 33 pasajeros, 7 integrantes de la tripulación y 4 secuestradores.

Mark Bingham recibió homenajes en el rugby tras los ataques del 11-S (Fotografía.  National Park Service)

¿Qué hizo Mark Bingham durante el secuestro del vuelo 93?

Mientras el vuelo 93 avanzaba hacia el oeste de Estados Unidos, los atentados ya habían comenzado. Dos aviones impactaron contra las Torres Gemelas de Nueva York entre las 8:46 y las 9:03 horas.

Alrededor de las 9:28 horas, los secuestradores tomaron el control del vuelo 93 cuando la aeronave sobrevolaba Ohio. Posteriormente, cambiaron su rumbo y la dirigieron hacia Washington D. C.

Posteriormente, los pasajeros comenzaron a llamar a sus familiares y a otras personas en tierra. Gracias a esas conversaciones, supieron que se habían producido ataques en Nueva York y comprendieron que el secuestro del avión probablemente formaba parte del mismo plan.

Bingham intentó comunicarse a las 9:36 horas con la casa de una tía en California, donde se encontraba su madre, Alice Hoagland. Un minuto después consiguió establecer contacto y explicó que se encontraba en el vuelo 93, que el avión había sido secuestrado y que los atacantes aseguraban tener una bomba.

“Quiero que sepas que te amo. Los amo a todos”, dijo Bingham durante la comunicación, de acuerdo con las notas de las entrevistas que el FBI realizó a su familia.

Otros pasajeros también recibieron información sobre los atentados. Ante la posibilidad de que el avión fuera utilizado para atacar otro objetivo, un grupo decidió intentar recuperar el control de la aeronave.

Entre los pasajeros relacionados con aquella resistencia estaban Mark Bingham, Todd Beamer, Thomas Burnett y Jeremy Glick. Este último también tenía antecedentes dentro del rugby.

Alrededor de las 9:57 horas comenzó el intento por llegar hasta la cabina. El secuestrador Ziad Jarrah, quien controlaba el avión, realizó movimientos bruscos para tratar de derribar y desestabilizar a quienes avanzaban hacia la parte delantera.

La resistencia continuó durante los siguientes minutos. Ante el avance de los pasajeros, los secuestradores discutieron la posibilidad de derribar el avión y finalmente iniciaron un descenso pronunciado.

A las 10:03 horas, el vuelo 93 se estrelló en un campo de Stonycreek Township, cerca de Shanksville, Pensilvania. Murieron las 44 personas que se encontraban a bordo, incluidos los 4 secuestradores.

La aeronave nunca alcanzó Washington. De acuerdo con la Comisión del 11-S, las evidencias indican que el vuelo 93 se dirigía hacia la capital estadounidense y que el Capitolio era el objetivo más probable de los secuestradores.

¿Qué homenajes recibió Mark Bingham tras el 11-S?

La muerte de Mark Bingham convirtió su historia en un referente dentro de la comunidad del rugby a la que había pertenecido durante gran parte de su vida.

Bingham era homosexual y defendía la posibilidad de utilizar este deporte para cuestionar estereotipos. Su participación en San Francisco Fog estuvo relacionada con ese objetivo: demostrar que la orientación sexual no determinaba la capacidad de un jugador para competir en un deporte tradicionalmente asociado con la masculinidad.

Su legado dio origen al Mark Kendall Bingham Memorial Tournament, mejor conocido como Bingham Cup, cuya primera edición se disputó en San Francisco en 2002. Con el paso de los años, la competencia creció hasta reunir a clubes de diferentes partes del mundo y convertirse en uno de los principales torneos internacionales de rugby inclusivo.

Su historia también recibió reconocimientos póstumos tras los atentados del 11 de septiembre. En 2002 obtuvo el Arthur Ashe Courage Award durante los ESPY y, en 2021, Bingham y Jeremy Glick recibieron el Chairman’s Award de la US Rugby Foundation por sus acciones durante el vuelo 93.

El rugby que acompañó a Bingham desde sus años universitarios terminó así convertido en una de las principales formas de preservar su memoria. Aquel 11 de septiembre de 2001 estuvo a punto de perder su avión, fue el último pasajero en abordarlo y, unas horas después, su nombre quedó ligado para siempre a quienes intentaron recuperar el vuelo 93 antes de que alcanzara la capital estadounidense.