Se trata apenas del tercer objeto interestelar confirmado, luego de ʻOumuamua en 2017 y el cometa 2I/Borisov en 2019. Por esa razón, astrónomos de todo el mundo han dirigido su atención hacia este visitante que no volverá a pasar cerca del Sol.
¿Qué es el cometa 3I/ATLAS?

El cometa 3I/ATLAS fue descubierto por el telescopio ATLAS, ubicado en Río Hurtado, Chile. Su órbita es hiperbólica, lo que significa que no está ligado al Sol y proviene directamente del espacio interestelar. Esta trayectoria confirma su naturaleza como un cuerpo celeste que no pertenece al sistema solar y que solo está “de paso”.
Su composición y comportamiento lo convierten en una pieza clave para estudiar la diversidad de objetos que se desplazan entre sistemas planetarios y que, en ocasiones, atraviesan nuestra vecindad cósmica.
Entre las teorías más llamativas alrededor de este cometa está su posible relación con la célebre “Señal Wow!”, un enigmático estallido de radio registrado en 1977. Aunque la hipótesis ha circulado en foros astronómicos, la comunidad científica ha descartado una conexión real: no existe evidencia que vincule ambos fenómenos, y el cometa se considera un objeto natural sin relación con fuentes artificiales o anómalas.

¿Cómo observar el cometa 3I/ATLAS?

Ver el cometa no será sencillo a simple vista. La NASA recomienda utilizar un telescopio con una apertura mínima de 30 centímetros, ya que su brillo será bajo durante la mayor parte de su aproximación.
La agencia también sugiere buscar:
- Observatorios locales, que en ocasiones ofrecen acceso a instrumentación de mayor alcance.
- Eventos de observación organizados por comunidades astronómicas, ideales para quienes no cuentan con equipo propio.
- Estas actividades suelen anunciarse en clubes de astronomía, universidades y planetarios.
- Dado lo inusual de los objetos interestelares, la llegada de 3I/ATLAS representa una oportunidad única para estudiar de cerca uno de los visitantes más raros que cruzarán el sistema solar en décadas.
