Celaya, Guanajuato.- El retiro de un niño de alrededor de 11 años que vendía pan y campechanas en la calle Morelos, casi esquina con Ignacio Allende, en el centro de Celaya, provocó una fuerte movilización de la Policía Municipal, así como opiniones divididas entre decenas de personas que se arremolinaron para ver qué sucedía con el menor.

La presencia del niño fue aparentemente reportada por ciudadanos, por lo que acudieron policías municipales y elementos de la Policía de Género, quienes, en apoyo al DIF municipal, están retirando a los menores víctimas de explotación laboral.

En un primer momento se dijo que al niño querían subirlo a la patrulla; sin embargo, posteriormente personal de la Policía de Género aclaró que el protocolo establece que debe intervenir el DIF, y que ya se había contactado a los padres para que acudieran por él, pues no podía estar vendiendo en ese sitio al considerarse explotación laboral.

Elementos de la Policía de Género dialogan con el niño para tranquilizarlo en el lugar. Foto: Luz Zárate

En el lugar, las críticas y opiniones de los ciudadanos se dividieron. Algunos insultaron a los policías y opinaron que no deberían retirarlo, pues el pequeño solo estaba trabajando. Otros, al ver que llegó el padre —de entre 30 y 35 años—, cuestionaron que “se veía muy bien y muy joven” para permitir que su hijo trabajara en la vía pública y se expusiera.

Mientras el padre llegaba, una mujer se acercó para apoyar al niño, quien lloraba y estaba asustado porque no entendía qué sucedía al estar rodeado por elementos de la Policía y la Guardia Nacional. Él no quería que se lo llevaran.

“Estamos salvaguardando la integridad del menor. Un menor no puede estar vendiendo en la vía pública. El niño está atemorizado no por nosotros, sino por toda la gente que está gritando y especulando. Nadie lo está deteniendo ni se lo está llevando; el niño está asustado por el bullicio. Ya se contactó a los padres y vienen para acá”, aclaró un policía.

El operativo para retirar al menor fue aparatoso, pues acudieron elementos de la Policía Municipal, de la Policía de Género y de la Guardia Nacional. No obstante, el ambiente se tornó más tenso por los gritos e insultos de algunas personas que criticaron a los agentes, pese a que estos insistían en que solo salvaguardaban la integridad del niño.

Ciudadanos observan el operativo que retiró al menor de la vía pública en Celaya. Foto: Luz Zárate

Al llegar el padre, ambos fueron subidos a la patrulla de la Policía de Género para trasladarlos al DIF municipal, donde se les explicarían los apoyos disponibles para menores que trabajan en la vía pública, además de invitarlos a las clases ofrecidas por la Coordinación de Acciones a Favor de la Infancia (CAFI). También se le aclararía al tutor que permitir que el niño venda en la calle constituye explotación infantil y es un delito.

El DIF municipal ha reportado que un menor puede obtener más ingresos que un adulto; solo pidiendo limosna puede ganar hasta mil 500 pesos por día.

DIF municipal está rescatando niños víctimas de explotación laboral

En el último año, el DIF municipal detectó a 174 menores víctimas de explotación laboral, quienes fueron encontrados trabajando o pidiendo limosna en alguno de los 62 cruceros de la ciudad o en la zona centro.

En la temporada decembrina y en enero aumenta el número de infantes que trabajan o piden dinero en la vía pública. Este año se han rescatado a 60 niños víctimas de explotación laboral, quienes fueron retirados de las calles y son atendidos por el CAFI. Sin embargo, aún hay alrededor de 30 menores trabajando o pidiendo dinero en distintos puntos.

Se ha detectado que estos niños son originarios de Celaya, pero también llegan desde Dolores Hidalgo, San Miguel de Allende, los Apaseos y otros estados como Chiapas o Querétaro.

Una mujer intenta consolar al niño en medio de la movilización de autoridades. Foto: Luz Zárate

Las edades en que los niños son más explotados y que recaudan más dinero están entre los 5 y los 11 años, ya que más grandes ya no causan ternura en las personas y ya no les dan dinero.

El DIF inició una campaña cuyo lema es:

“Una niñez feliz vale más que una moneda”, la cual exhorta a los ciudadanos a que no le den dinero a los niños que son víctimas de explotación laboral, ya que es condenarlos a seguir trabajando en la calle.

Los ingresos que obtiene un menor son bastantes redituables, de mil a mil 500 pesos diarios o más, cuyo dinero es para los papás o los cuidadores de los infantes y por ello los obligan a seguir trabajando en largas jornadas y al final les quitan el dinero.

Agentes municipales explican el protocolo de protección infantil ante los presentes. Foto: Luz Zárate

Cuando el personal del DIF detecta a niños laborado en la calle, los invita a CAFI pero no los puede obligar a que asistan a las clases que ahí imparten o que acepten el apoyo de la dependencia. Lo que sí pueden hacer es acercarse a los papás y explicarles que la explotación infantil es un delito grave.

Y aunque el DIF municipal retira constantemente de los cruceros a los niños que son víctimas de explotación infantil, muchas veces regresan porque obtienen buenas ganancias y sus papás o tutores no ganarían en un trabajo normal lo que gana un menor de edad.

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