Guanajuato, Gto.- Habitantes de la comunidad Sangre de Cristo, perteneciente al municipio de Guanajuato, denunciaron que la presidenta municipal, Samantha Smith Gutiérrez, les prometió durante la campaña que llevaría el servicio de agua potable a la comunidad y, a más de un año de iniciado su gobierno, no ha cumplido su promesa.
Los habitantes de este poblado, ubicado en la Sierra de Guanajuato camino al Cristo Rey, recriminaron que durante la campaña la ahora alcaldesa comenzó a mandar pipas de agua gratis para ganarse el voto de la gente; sin embargo, en cuanto la campaña terminó las pipas dejaron de llegar y la presidenta municipal no volvió a presentarse en la comunidad.

“Ya tiene años que el agua aquí a Sangre de Cristo no llega”
“Ya tiene años que el agua aquí a Sangre de Cristo no llega. (La presidenta municipal) había hecho promesas cuando anduvo en campaña de que se iba a poner una red de agua y, hasta la fecha, no ha cumplido nada, absolutamente nada. En aquella ocasión quedaron que iban a poner los contenedores y que continuamente iban a estar mandando pipas sin costo, pero nada más fue en campaña; se quedó aquí en el olvido la comunidad”, comentó un habitante del poblado.
A pesar de que la mayoría de las familias de esta comunidad son de escasos recursos, se ven obligadas a pagar en promedio mil pesos al mes por el agua potable que consumen. Además de estar muy por encima de lo que paga una familia de la zona urbana del municipio, este gasto estresa las finanzas de los hogares y los coloca en una situación complicada.

“Que la presidenta no se olvide, porque puras promesas y nada de nada con el tema del agua, que es lo más primordial en cualquier comunidad. Y aquí en Sangre de Cristo es una de las cuestiones que están más difíciles. Ahorita ya todo el que tiene pozo es privado y no podemos sacar, solamente comprar”, dijo un habitante.
Adicionalmente, los pobladores denuncian que ahora el Sistema de agua potable y alcantarillado del municipio de Guanajuato (SIMAPAG) ahora impone restricciones a las pipas que vende en menos de 500 pesos —las cuales subvenciona hasta con un 50% de su costo—, pues les niega a las personas la posibilidad de cooperar entre varias familias para adquirir una pipa. La exigencia es que, si alguien compra una pipa de 10 mil litros, toda el agua debe quedarse en una sola casa; si esa familia no tiene dónde almacenarla, el agua sobrante debe regresarse al Simapag. Esta regla obliga a muchos vecinos a comprar agua a piperos particulares a 32 pesos por tambo, lo que eleva el costo del agua hasta en un 200%, llegando a pagar hasta mil 500 pesos por los mismos 10 mil litros.

“Hay que comprar la pipa de agua y, sin que se mueva la pipa, vaciarla ahí. Si tuviste que vaciarla, pues la agarras toda, y si no, la pipa se lleva la que sobra. Y si no, pues hay que comprar con los piperos particulares, de a 32 pesos el tambo”, platicó otra vecina.
