El producto interno bruto (PIB) es una de las medidas más útiles para medir nuestra capacidad para producir los medios materiales con que cuenta un país. El PIB real por persona ajusta la medición del PIB para tomar en cuenta que los precios de los bienes y servicios cambian y eso puede afectar nuestra percepción del volumen producido (queremos una medida de la producción real) y que el tamaño de la población afecta la cantidad de medios materiales en promedio para cada persona (idealmente los medios materiales deben crecer más rápido que la población). Así que el crecimiento económico se define como el incremento del PIB real por persona, el incremento de los medios materiales reales con que contamos en promedio por cada persona.
El desarrollo humano de los países, la libertad real con que sus habitantes cuentan para llevar a cabo los proyectos de vida que valoran (en la definición de Amartya Sen), nos muestra que, aunque no es un fin en sí mismo, el crecimiento económico es una condición necesaria para el desarrollo. Si queremos aspirar a tener más y mejores opciones para llevar a cabo nuestras vidas, necesitamos contar con más y mejores medios materiales para lograrlo. El desarrollo humano depende de la capacidad de un país de producir los medios materiales que necesita y de transformarlos en oportunidades para que las personas puedan llevar a cabo las vidas que valoran.
Lo anterior explica la gran importancia y tiempo que le dedicamos al estudio del crecimiento económico como hecho histórico y fenómeno cotidiano y a tratar de entender qué causas lo determinan. El crecimiento económico sostenido es un fenómeno creciente, de los últimos 250 años. Históricamente la población ha tendido a ganarle al crecimiento de la producción, dejando el producto por persona relativamente constante en el nivel de subsistencia. Sólo en los últimos 250 años observamos que la producción comienza a crecer mucho más rápido que la población (¡aun tomando en cuenta la gran explosión demográfica de los siglos XIX y XX!).
¿Qué causa el crecimiento económico? La historia de la economía es en gran medida la historia de las respuestas a esa pregunta. Desde las primeras sugerencias en el siglo XVIII (la división del trabajo, el incremento de la población), la evolución de nuestro entendimiento XIX (la acumulación del capital físico, los medios de producción), las primeras teorías matemáticas del siglo XX (por ejemplo el modelo de Robert Solow, que atribuye el crecimiento al cambio tecnológico a través del incremento de la productividad) a la investigación contemporánea representada notablemente por los ganadores del premio Nobel de economía del 2025: Joel Mokyr, Phillipe Aghion y Peter Howitt.
Todo parece indicar que la innovación a través del cambio tecnológico es la clave del crecimiento. ¿Por qué y cómo ocurre en ciertos países y no en otros? Aghion y Howitt identificaron a la innovación con la destrucción creativa: propusieron modelos matemáticos en que nuevos bienes sustituyen a bienes existentes lo cual produce mejoras para los consumidores, pero genera costos para las industrias que desaparecen (de las carretas a los coches, de las máquinas de escribir a las computadoras, etc.). Estos modelos permiten entender asuntos claves como la relación entre la innovación y el gasto en investigación y desarrollo, y la innovación y el nivel de concentración de las industrias.
El trabajo de Mokyr enfatiza los aspectos culturales que permiten o hacen aceptable la destrucción creativa, la innovación y por tanto el crecimiento económico. ¿Qué tan abierta está una sociedad al cambio? ¿Qué tanta resistencia oponemos a la innovación? ¿Por qué? Contestar y entender estas respuestas para el caso de Guanajuato y de México es central. Lo que está en juego es la capacidad de producir suficientes medios materiales para que las personas tengan la opción de vivir las vidas que valoran. De ese tamaño es la contribución de los Nobel de este año. Volveré a estos temas en futuras contribuciones.
Le invito a consultar la página del premio Nobel para conocer más del extraordinario trabajo de Mokyr, Aghion y Howitt.
Los invitamos a compartir sus comentarios sobre esta columna a: editorial.def@ugto.mx