Cortazar, Gto.- La historia de los hermanos José de Jesús y José Dolores Sierra, dos campesinos guanajuatenses asesinados por defender su fe durante la persecución religiosa de la Guerra Cristera, volvió a contarse desde la voz de la familia., Aurora Sierra León, Sobrina de los Sierra compartió que se encuentra emocionada y apoyando.

Aurora Sierra León, hija de Pablo Sierra hermano de los cristeros, explicó que el proceso de beatificación apenas inicia y surgió por iniciativa de un sacerdote de la comunidad de Cañada de Caracheo, municipio de Cortázar. De acuerdo con su testimonio, el sacerdote investigó la vida de los hermanos Sierra, reunió documentos y los envió a Roma. “No esperábamos que la respuesta fuera tan rápida”, comentó.
Relató que, al comenzar formalmente el proceso, el sacerdote les explicó que José de Jesús y José Dolores ya no podían ser vistos solo como parte de la familia. “Ellos eran hermanos de mi papá, eran mis tíos, pero el padre nos dijo que ya no eran nuestros, que ahora eran siervos de Dios; ya no son mis tíos, ahora son de Dios”, expresó.

Sierra León detalló que es originaria de Victoria de Cortázar y actualmente radica en Jaral del Progreso, aunque su familia tiene raíces en Cañada de Caracheo. Señaló que dentro de su hogar poco se conocía de la historia de sus tíos, pues su padre nunca pudo hablar de aquellos años. Durante la Guerra Cristera, primero fueron asesinados sus padres y después sus dos hermanos, junto con el padre Nieves. “A mi papá se le hacía un nudo en la garganta, el dolor no lo dejaba hablar”, recordó.
Para Aurora, este proceso representa una forma de honrar una historia que durante décadas permaneció oculta. “Ahora que Dios nos dio licencia de andar y que el padre nos dijo que hiciéramos algo por ellos, por eso ando acá, porque Dios me puso este camino enfrente”, dijo.

Con emoción, señaló que la posible canonización no solo sería un reconocimiento para su familia, sino una bendición para todos. “Ellos derramaron su sangre por todos los que estamos aquí. Queremos que esa devoción se extienda más; nosotros pedimos a Dios por ellos y ellos que pidan por nosotros”.
Como parte de este esfuerzo por mantener viva su memoria, actualmente se trabaja en la construcción de un monumento en las Fuentes de Cortázar, sitio donde los hermanos Sierra fueron asesinados junto con el padre Nieves, con el objetivo de convertir el lugar en un espacio de recuerdo y devoción.
Desde Roma, el sacerdote maltés Josef Sciberras, una de las figuras más influyentes en los procesos de canonización de la Orden de San Agustín, encabezará el proceso jurídico y documental para que José de Jesús y José Dolores Sierra sean reconocidos oficialmente como mártires por la Iglesia católica, al considerar que fueron asesinados a causa de su fe.
Diócesis de Celaya celebra misa en honor de beatificación de los hermanos Sierra
En el templo del padre Nieves, ubicado en la comunidad de Cañada de Caracheo, municipio de Cortazar, se llevó a cabo una misa concelebrada en honor a los mártires cristeros Hermanos Sierra, un acto que reunió a alrededor de 150 sacerdotes, así como al obispo de la Diócesis de Celaya.

Tras la celebración eucarística, se dio inicio al proceso de apertura para la beatificación y canonización de estos reconocidos cristianos, cuyo testimonio de fe y entrega sigue siendo referente para la comunidad católica y un impulso para la vida espiritual de los fieles.
Durante su homilía, el obispo Monseñor Victor, Alejandro Aguilar Ledesma, subrayó el carácter simbólico del lugar y del momento, al recordar que en este 2026 se conmemora el centenario de la resistencia cristera. En ese contexto, señaló que la causa de los hermanos Sierra permite visibilizar el papel de los laicos que, desde su fe, asumieron un compromiso radical con la Iglesia, incluso hasta dar la vida.

Monseñor Aguilar Ledesma destacó que esta fase diocesana busca rescatar la memoria y el testimonio de J. Jesús y J. Dolores Sierra Vera, quienes acompañaron al beato fray Elías del Socorro Nieves hasta sus últimos días. Recordó que, de acuerdo con los testimonios históricos, ambos se negaron a abandonar al sacerdote aun cuando tuvieron la oportunidad de salvarse, mostrando una lealtad que los llevó a ofrecer su vida por la de él.
El obispo también reconoció el trabajo pastoral y comunitario que hizo posible la apertura de la causa, al agradecer la iniciativa del padre Adolfo Manzano y de los fieles de la parroquia de Nuestra Señora de los Dolores, quienes impulsaron la investigación histórica y documental sobre los hermanos Sierra. Llamó a “insistir, resistir y persistir” para que el proceso avance, y pidió no desfallecer ante las exigencias de esta etapa.

Asimismo, se informó que el tribunal diocesano encargado de la causa será encabezado por el padre Juan Galván, acompañado por un equipo de sacerdotes y especialistas que asumirán la responsabilidad de reunir y analizar los elementos necesarios para el proceso canónico.
Al concluir la celebración, se realizó la entrega de reliquias del beato José Trinidad Rangel, mártir mexicano originario de la diócesis de Celaya. En este gesto, se recordó que las reliquias representan la comunión con quienes han dado testimonio de su fe hasta el martirio, y sirven como signo de esperanza y unidad para la comunidad creyente.

El obispo cerró con un llamado a la oración conjunta por la beatificación de los hermanos Sierra, en un ambiente que combinó memoria histórica, devoción popular y reflexión sobre el papel de los laicos en la vida de la Iglesia.
En el marco de la celebración se compartieron testimonios que dan cuenta de la cercanía y lealtad de Eusebio Arnulfo de Jesús Sierra Vera y José Marcelino Anastasio de los Dolores Sierra Vera hacia el beato fray Elías del Socorro Nieves. Se recordó que, cuando los tres fueron capturados, el padre Nieves pidió insistentemente que los hermanos Sierra fueran liberados o que escaparan para salvar sus vidas; sin embargo, ellos se negaron, afirmando que permanecerían a su lado hasta el final y que solo se irían si al sacerdote se le concedía la libertad. Incluso, solicitaron al capitán que los custodiaba que aceptara sus propias vidas a cambio de la del padre.
Otro de los episodios relatados ocurrió durante un nuevo encarcelamiento, cuando el padre Nieves intercedió nuevamente para que los hermanos Sierra fueran liberados y pudieran regresar con sus familias. La respuesta fue la misma: se negaron a dejarlo solo y expresaron que, si él obtenía la libertad, ellos se irían con él, pero que no lo abandonarían, reconociéndolo como el padre espiritual de sus familias.
