“Lo sano económicamente son los impuestos, pero no para las masas, sino para los más ricos entre los ricos”, expresó Petro en un discurso pronunciado en diciembre, donde pidió a las grandes fortunas “no ser tacañas”. Inspirado en las ideas del economista Thomas Piketty, el mandatario sostiene que la desigualdad no solo es un problema económico, sino una afrenta moral.
¿A quiénes alcanza el impuesto al patrimonio?

A pocos días de Navidad, el Ejecutivo declaró una emergencia económica y, mediante decreto, triplicó la tasa máxima del impuesto al patrimonio, que pasó de 1.5% a 5%. El gravamen se aplica a personas con patrimonios netos a partir de 563,200 dólares, mientras que la tasa máxima impacta a fortunas superiores a 27 millones de dólares.
Con ello, Colombia supera a países como Noruega, Suiza y España en la tasa al patrimonio, pese a ser una de las naciones más desiguales del planeta. El Ministerio de Hacienda calcula que 105,332 personas estarán sujetas al impuesto, de las cuales 66 enfrentarán la tasa marginal más alta.
La medida ha generado inquietud entre inversionistas y asesores financieros. “El tema se ha vuelto absurdo”, señaló Lucas Solano, vicepresidente de planificación patrimonial de Credicorp Capital, quien advirtió que la Corte Constitucional aún podría invalidar el decreto.
Impacto fiscal y reacción del mercado

En 2025, la bolsa colombiana creció 88% en dólares, incrementando el valor de empresas y grandes fortunas. Si el impuesto se cobra en su totalidad, el gobierno estima una recaudación adicional de 4 billones de pesos en 2026, más del doble de lo previsto el año anterior.
El gabinete de Petro defendió el aumento fiscal como una medida necesaria para cubrir gastos urgentes en salud, energía y programas sociales, luego de que el Congreso rechazara inicialmente la reforma.
Deuda, advertencias y respaldo internacional
En diciembre, Fitch Ratings volvió a degradar la deuda colombiana a grado especulativo y alertó que el déficit fiscal podría alcanzar 6.5% del PIB, con una deuda cercana al 63% del PIB en 2027.
Aun así, la OCDE respaldó el impuesto en un informe de 2024, al considerar que puede ayudar a reducir la desigualdad, aunque señaló que aún hay margen para mejorar su diseño. El exministro de Hacienda José Antonio Ocampo también defendió el gravamen, argumentando que las grandes fortunas suelen subestimar las ganancias de capital.
¿Puede evadirse el impuesto a la riqueza?

Expertos advierten que el impuesto tiene vulnerabilidades. Al aplicarse únicamente a personas físicas y no a empresas, muchos patrimonios pueden protegerse mediante estructuras corporativas o el cambio de residencia fiscal.
“Los ricos pueden irse”, afirmó Mauricio Marín Elizalde, consultor patrimonial. De hecho, varios de los mayores multimillonarios del país, como Jaime Gilinski y David Vélez, residen en el extranjero y no están sujetos al impuesto. Ambos concentran una fortuna cercana a 44 mil millones de dólares, lo que duplicaría la recaudación estimada si tributaran en Colombia.
Casos como el del futbolista Radamel Falcao García, quien limitó su permanencia en el país para evitar la residencia fiscal, ilustran el impacto del impuesto en las decisiones personales de alto perfil.
Pese a ello, Petro ha insistido en cerrar los vacíos legales. “Si los patrimonios permanecen en Colombia, deben pagar impuestos, sean o no sus dueños residentes”, escribió recientemente en X, dejando claro que el debate sobre la riqueza y la justicia fiscal seguirá en el centro de su agenda.
