Acámbaro, Gto.- Integrantes del movimiento No al Acueducto acusaron un intento de confrontación social a través de convocatorias a marchas a favor del proyecto Solís–León. Manifestaron su creciente inconformidad tras la reciente difusión de movilizaciones pacíficas en respaldo al acueducto, promovidas en municipios como Villagrán, Jaral del Progreso y Valle de Santiago, en las que se invita a la población a salir a las calles para apoyar la obra hídrica que pretende llevar agua a municipios del corredor industrial.

De acuerdo con ciudadanos opositores al proyecto, esta estrategia surge luego de que los actores políticos no han logrado modificar la postura de rechazo que mantiene el pueblo de Acámbaro, por lo que ahora, afirman, se busca generar presión social y confrontación entre comunidades. “Como no han podido convencer al pueblo, ahora quieren echarnos encima a la gente”, han expresado a través de diversos grupos de WhatsApp del movimiento.

Los integrantes consideran que estas movilizaciones no fomentan el diálogo ni la solución del conflicto, sino que buscan dividir a la sociedad, enfrentando a quienes habitan las zonas de donde se extraería el agua con quienes viven en municipios gobernados por MORENA. Advierten que esta dinámica solo provocará mayor enojo y tensión social.

Integrantes del movimiento No al Acueducto acusaron que las convocatorias a marchas a favor del proyecto Solís–León buscan presionar y enfrentar a comunidades.

La población que se opone al proyecto hídrico insiste en la necesidad de difundir más información, en la que se evidencie que el agua del acueducto no estaría destinada prioritariamente al consumo humano, sino al sector industrial. También señalan que el agua proveniente de la presa Solís presenta niveles de contaminación que, aseguran, la hacen inviable para uso doméstico, por lo que pidieron no engañar a los habitantes del corredor industrial haciéndoles creer que se trata de una solución para el abasto de agua potable.

Los ciudadanos del Movimiento No al Acueducto expresaron su desconfianza sobre la forma en que se organizarán las marchas a favor del proyecto, al señalar que podría obligarse a trabajadores del gobierno a participar junto con sus familias, además de recurrir a personas acarreadas mediante incentivos económicos. Consideran que estas prácticas son recurrentes y reflejan una problemática más profunda que, afirman, termina por fomentar la impunidad y la manipulación social.

Algunos participantes señalaron que este tipo de estrategias convierten a la ciudadanía en simples instrumentos políticos, al aceptar beneficios a cambio de su participación, lo que debilita la organización social y el pensamiento crítico. “Nos dejamos comprar por una limosna y así se genera más impunidad”, expresan en sus comunicaciones internas.

Otro de los señalamientos recurrentes dentro del movimiento es que las fuerzas políticas que impulsan el proyecto buscan enfrentar al pueblo, minimizando el impacto real de la extracción del agua. De manera irónica, algunos ciudadanos comentaron que pareciera asumirse que la presa Solís es inagotable, “como si fuera un océano”, cuando en realidad se trata de un recurso limitado y estratégico para la región.

Acambarenses reiteraron su postura firme y su rechazo total al acueducto, al asegurar que no permitirán que el agua de la presa Solís sea trasladada a otros municipios, pues consideran que primero debe garantizarse el derecho al agua de las comunidades locales y de las futuras generaciones.

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