Irapuato, Gto.- Don Carlos Ramírez Martínez es quizá uno de los pocos sastres que aún quedan en la ciudad. Heredó el oficio de su padre y, puntada a puntada, ha visto cómo este trabajo artesanal se va extinguiendo con el paso de los años. Él lo sabe y lo dice con claridad: la desaparición del oficio es una realidad.

Con 60 años dedicados a la sastrería, Don Carlos recuerda que cuando comenzó, el panorama era muy distinto.

“Antes había muchísimo trabajo, no existían los trajes ya hechos como ahora. Todo era a la medida y los sastres teníamos mucho trabajo”, relata.

Don Carlos Ramírez Martínez comenzó en el oficio desde los 12 años, el cual aprendió de su padre, convirtiéndose en un legado familiar.

Desde niño ayudaba a su padre, aprendiendo el oficio casi de manera natural.

“Mi papá era sastre y desde muy chico me enseñó. Yo pienso que empecé como a los 12 años, ayudándole todos los días”, cuenta.

Con el paso del tiempo, la sastrería se convirtió no solo en su trabajo, sino en su forma de vida.

Además de ser su sustento, la sastrería se convirtió en su forma de vida

Pese al declive del oficio, Don Carlos sigue trabajando en Irapuato

Don Carlos reconoce que hoy son muy pocos los que siguen ejerciendo el oficio. “Muchos sastres ya fallecieron, otros ya no trabajan porque están cansados. Los que quedamos, aquí seguimos dándole”, señala.

Recuerda que antes, incluso, podían reunirse decenas de colegas para celebrar el Día del Sastre.

“Nos juntábamos muchos para la misa del 13 de noviembre; ahora ya somos muy pocos”, lamenta.

Actualmente, Don Carlos es uno de los pocos sastres que quedan en Irapuato

Aunque durante 15 años trabajó también en Telégrafos, nunca dejó la sastrería.

“Toda mi vida he estado aquí. Aunque trabajé en otra cosa un tiempo, el oficio nunca lo dejé”, afirma.

La mayor satisfacción para Don Carlos ha sido la confianza de sus clientes, muchos de ellos de décadas. “La mayoría de nuestros clientes no salen insatisfechos. Uno hace lo mejor posible para que se vayan contentos y nos recomienden”, explica.

Incluso los trabajos más complejos han sido motivo de orgullo. “Hay personas que son más trabajosas por las medidas, pero siempre salimos adelante, gracias a Dios”.

Aunque reconoce que su oficio desaparece cada vez más, resiste trabajando por satisfacer a sus clientes

Sobre el futuro del oficio, Don Carlos es realista. “Es muy difícil que a la juventud le guste este trabajo, por eso no hay quien lo continúe”, reconoce. Aun así, defiende la dignidad de la sastrería.

“Es un buen trabajo, de aquí sacamos adelante a nuestras familias. Es limpio, tranquilo y se trabaja en paz”, concluye.

Noticias de Irapuato:

Mala administración del canal de Coria de Irapuato provoca desbordamientos en Valle del Sol

Video | Funcionario de Irapuato y líder de Los Hijos de la Mermelada protagoniza riña en estadio Sergio León

Reubican a comerciantes semifijos de Colón y liberan el Centro de Irapuato