El mensaje fue difundido el sábado a través de redes sociales, donde Trump acusó al primer ministro Mark Carney de intentar convertir a Canadá en un “puerto de descarga” para que productos chinos ingresen al mercado estadounidense sin restricciones. “Si piensa que eso va a pasar, está completamente equivocado”, escribió el mandatario.

La advertencia se da en un contexto de guerra comercial prolongada impulsada por Washington durante el último año. Mientras Estados Unidos ha elevado barreras arancelarias, Canadá avanzó este mes en negociaciones con China para reducir impuestos a la importación de vehículos eléctricos chinos, a cambio de menores gravámenes sobre productos agrícolas canadienses.
En un inicio, Trump había valorado positivamente ese tipo de acuerdos, señalando que era “algo bueno” que el gobierno canadiense buscara pactos comerciales. Sin embargo, el tono cambió al considerar que el entendimiento con Pekín podría afectar directamente a la economía estadounidense. Hasta el momento, la oficina del primer ministro Mark Carney no ha emitido comentarios sobre la amenaza.
Canadá refuerza vínculos con China pese a presión de Washington

La semana pasada, Canadá y China concretaron un acuerdo mediante el cual Ottawa reducirá en 100 por ciento los aranceles adicionales a los autos eléctricos chinos. El pacto permitirá inicialmente la importación de hasta 49 mil vehículos eléctricos con un arancel preferencial del 6.1 por ciento bajo el esquema de nación más favorecida, cifra que podría aumentar a cerca de 70 mil unidades en los próximos cinco años.

A cambio, China aceptó disminuir de forma significativa los aranceles sobre semillas de canola, uno de los principales productos agrícolas de exportación canadiense, pasando del 84 por ciento a alrededor del 15 por ciento.
“Nuestra relación con China ha mejorado en los últimos meses. Hoy es más predecible y estamos viendo resultados concretos”, declaró Mark Carney a medios locales.
El acercamiento con Pekín ocurre luego de que el gobierno canadiense no lograra un acuerdo con la administración Trump para reducir aranceles que afectan sectores clave de su economía. En ese contexto, el presidente estadounidense ha llegado incluso a sugerir, en tono provocador, la idea de que Canadá podría convertirse en el estado número 51 de Estados Unidos.
