Guanajuato, Guanajuato.- El presidente de la Asociación de Distribuidores de Automotores (AMDA) en Guanajuato, Arturo González Palomino, hizo un llamado urgente a las autoridades estatales para implementar un programa de deschatarrización de vehículos pesados y de trabajo, ante el desplome en las ventas y la fabricación de este tipo de unidades en el país, provocado por la entrada de camiones y tráileres “chocolate”, que además ponen en riesgo la circulación en carreteras.
Como ya se advertía hacia el cierre de 2025, el año concluyó con una caída de 34.8 % en la fabricación de vehículos pesados en el país, con 138 mil 954 unidades producidas; tan solo en diciembre se registró un desplome de 39.27 % en ventas, con 3 mil 306 vehículos colocados en el mercado.

González Palomino señaló que, en contraste, al país ingresaron al menos 18 mil vehículos pesados de manera ilegal, procedentes de Estados Unidos, los cuales no solo incumplen con el pago de impuestos de importación y regulaciones ambientales, sino que además son utilizados para transportar cargas superiores a la capacidad del motor, lo que provoca accidentes fatales en carretera.
“Allá son declarados pérdida total y en México se venden sin control. En Estados Unidos no se permite circular con doble semirremolque, y cuando los ingresan les adaptan doble remolque sin que la máquina esté preparada. Por eso tenemos tantos accidentes en las carreteras y son letales para quienes circulamos. Estamos hartos de que como distribuidores tengamos que pagar importaciones y cumplir con regulaciones de la Semarnat y la Profepa, mientras otros venden camiones sin pagar impuestos y hacen más peligrosas las carreteras”, expresó.
Añadió que, además de los problemas de seguridad, los camiones “chocolate” han generado una depreciación de las unidades en el mercado local, afectando de manera directa la venta de vehículos nuevos. Por ello, urgió a las autoridades estatales a diseñar un programa de deschatarrización que contemple bonos para facilitar la compra de unidades nuevas de agencia y la destrucción de modelos con más de 15 años de antigüedad.
“No podemos seguir así. Hay que buscar la forma de apoyar a estos empresarios para que no tengan que adquirir este tipo de vehículos, porque están presionando los precios a la baja. Ya nos afecta en el precio de distribución. Urge un programa de deschatarrización, aunque sea solo para vehículos de trabajo, si no hay recursos para todos, y así poder sacar unidades nuevas a las calles”, solicitó.

En las importaciones legales se registró un decrecimiento de 49.3 %, con apenas 5 mil 894 vehículos, en su mayoría procedentes de Japón y Brasil, y en menor medida de China, Polonia y Estados Unidos.
Las bajas ventas de vehículos pesados también impactaron en las exportaciones de lo fabricado en México, con una caída de 28.6 % en las unidades enviadas al extranjero, equivalente a 3 mil 931 vehículos. Más del 80 % tuvo como destino Estados Unidos, mientras que Canadá y Colombia también figuraron como mercados relevantes.
