Mediante un comunicado, la titular de la FGR, Ernestina Godoy, detalló que la normativa ferroviaria establece una velocidad máxima de 45 kilómetros por hora para trenes de carga y de 50 km/h para trenes de pasajeros en el tramo donde ocurrió el siniestro. No obstante, el convoy circulaba a 65 km/h en la curva donde se produjo el accidente.

La investigación reveló además que, en tramos rectos, el tren alcanzó velocidades superiores a los 111 kilómetros por hora, pese a que el límite autorizado en esas zonas es de 70 km/h. Esto implica que el maquinista llegó a desplazarse hasta 41 kilómetros por encima de lo permitido, mientras que en la curva excedió el límite en 15 km/h.
Godoy subrayó que el exceso de velocidad en trenes representa un riesgo considerablemente mayor en comparación con vehículos convencionales, debido al peso y las condiciones de operación de las locomotoras. Aun así, destacó que antes de llegar al punto del descarrilamiento, el tren redujo su velocidad, lo que permitió confirmar que el sistema de frenado funcionaba correctamente, incluso registrando momentos en los que la velocidad descendió a 0 km/h.

De acuerdo con la FGR, los datos de la caja negra también muestran que el maquinista aceleró de manera significativa antes de ingresar a la curva donde ocurrió el accidente. Esta información fue corroborada con el análisis del Horario Ferroviario Vigente, documento que concentra las restricciones técnicas, límites de velocidad y condiciones operativas según el tipo de servicio y la ubicación de cada tramo.
Las autoridades federales descartaron que el descarrilamiento haya sido causado por daños en la vía férrea o en la infraestructura, como rieles, fijaciones o durmientes. Asimismo, se realizaron revisiones en las ruedas del tren, la superficie de rodadura y las conexiones automáticas, sin que se detectaran fallas.

Con base en estas indagatorias, la FGR concluyó que la locomotora se encontraba en condiciones óptimas de operación, tanto en su funcionamiento mecánico como en su estado físico, por lo que el exceso de velocidad se mantiene como la causa principal del accidente, según la información registrada en la caja negra del tren guía.
