Una de las despedidas que más conmovió fue la de la actriz y cantante Lucía Méndez, quien mantuvo una relación sentimental con Torres en el pasado y con quien tuvo a su único hijo, Pedro Antonio. A través de sus redes sociales, Méndez compartió un mensaje cargado de emotividad, en el que reconoció tanto el talento del productor como el vínculo que los unió durante años.
“Hoy se despide un genio, un visionario y el hombre que me dio el regalo más grande de mi vida: mi hijo. Gracias por tantos años de cariño y por esa unión familiar que siempre mantuvimos a pesar del tiempo”, escribió la artista, quien también le deseó descanso en paz, rodeado de la luz que, aseguró, siempre proyectó en su trabajo y en su vida personal.

Una historia marcada por el amor y la admiración
Lucía Méndez y Pedro Torres se conocieron a finales de la década de los ochenta, cuando ambos atravesaban momentos clave en sus respectivas carreras. Ella era una de las actrices más reconocidas del país, mientras que él comenzaba a consolidarse como un productor innovador y visionario.
Su relación fue ampliamente comentada en el medio artístico y se fortaleció con el nacimiento de su hijo en 1988. Aunque la pareja se separó a principios de los años noventa, la ruptura se dio en términos cordiales. Ambos priorizaron siempre el bienestar de su hijo y mantuvieron una relación respetuosa y cercana con el paso del tiempo.
¿De qué murió Pedro Torres?
Pedro Torres falleció a los 72 años a causa de complicaciones derivadas de la esclerosis lateral amiotrófica (ELA), una enfermedad neurodegenerativa progresiva que afecta las neuronas motoras y limita gradualmente las capacidades físicas de quienes la padecen.

Durante sus últimos meses, el productor enfrentó el deterioro de su salud de manera discreta. Incluso, antes de su fallecimiento, organizó una despedida íntima en Coahuila con familiares y amigos cercanos, consciente de que su diagnóstico no tenía cura. La familia informó que murió en paz y acompañado de sus seres queridos.
Pedro Torres será recordado como una figura clave en la evolución de la televisión mexicana y como un creador que dejó una profunda huella tanto en lo profesional como en lo personal.
