Aunque la iniciativa busca beneficiar a millones de trabajadores, su aplicación será gradual y no contempla, por ahora, la garantía de dos días obligatorios de descanso, una de las principales demandas de organizaciones laborales.
¿Qué cambia con la reforma laboral?

El dictamen plantea modificaciones al artículo 123 de la Constitución, donde se establecerá oficialmente la jornada máxima de 40 horas por semana. Sin embargo, la entrada en vigor total está prevista hasta 2030.
Entre los puntos más relevantes se incluyen:
- Por cada seis días trabajados, el empleado tendrá al menos un día de descanso con goce de salario.
- El texto no asegura dos días consecutivos de descanso, lo que ha generado críticas.
- Las horas extra no podrán exceder 12 por semana.
- Si se rebasa ese límite, deberán pagarse con un 200% adicional sobre el salario normal.
- Se prohíben jornadas extendidas para menores de 18 años.
- La reducción no podrá implicar disminución de sueldos ni prestaciones.
¿Cómo se aplicará la reducción de horas?

La transición será progresiva y se implementará con recortes anuales a partir de 2027:
- 2026: 48 horas
- 2027: 46 horas
- 2028: 44 horas
- 2029: 42 horas
- 2030: 40 horas
De esta forma, el ajuste completo tardará cuatro años en concretarse.
Trabajadores convocan a protestas

El esquema escalonado no ha sido bien recibido por todos los sectores. El Frente Nacional por las 40 Horas convocó a una manifestación frente al Senado el próximo 2 de febrero para exigir que la reducción se aplique de forma inmediata y con más días de descanso.
La organización argumenta que mantener el modelo de seis días de trabajo por uno de descanso no resuelve la sobrecarga laboral y podría abrir la puerta a abusos patronales.
“Consideramos que la gradualidad no beneficia a la clase trabajadora”, señalaron en un posicionamiento público.
Mientras el Gobierno sostiene que la reforma representa un avance histórico en derechos laborales, sindicatos y colectivos advierten que el proceso podría quedarse corto frente a las expectativas de descanso y calidad de vida.
El debate legislativo continuará en los próximos días, en medio de presiones tanto del sector empresarial como de trabajadores que demandan cambios más rápidos y profundos.
