Ciudad de México, México.- Alberto Castañeda Mondragón asegura que, tras ser detenido por agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) en Minnesota, su vida cambió por completo. La golpiza que —según su testimonio— recibió durante el arresto le provocó fracturas múltiples de cráneo, hemorragias cerebrales y una pérdida severa de memoria que incluso le impidió reconocer que tenía una hija.

El migrante mexicano, de 31 años y originario de Veracruz, relató que el pasado 8 de enero fue interceptado por agentes federales mientras viajaba con un amigo frente a un centro comercial en St. Paul. Afirma que los oficiales rompieron las ventanas del vehículo, lo sacaron por la fuerza, lo tiraron al suelo, lo esposaron y comenzaron a golpearlo, principalmente en la cabeza, con una porra metálica.

“Comenzaron a golpearme de inmediato cuando me arrestaron”, contó.

Lesiones graves y hospitalización

Tras la detención, Castañeda fue trasladado a un centro de reclusión y posteriormente a un hospital, donde los médicos detectaron ocho fracturas de cráneo y al menos cinco hemorragias internas. Pasó varios días desorientado y bajo vigilancia constante de agentes migratorios.

De acuerdo con su versión, los oficiales justificaron las lesiones diciendo al personal médico que se había golpeado solo contra una pared. Sin embargo, estudios clínicos y especialistas consultados señalaron que el patrón de fracturas no coincidía con una caída accidental.

El uso de porras contra la cabeza está considerado potencialmente letal en los protocolos policiales de Estados Unidos y solo se permite ante amenazas extremas.

Sin cargos penales y liberación

Aunque fue arrestado por una supuesta falta migratoria, un juez federal determinó más tarde que su detención fue ilegal y ordenó su liberación. Castañeda había ingresado legalmente a Estados Unidos en 2022 con una visa de trabajo, pero posteriormente excedió el tiempo permitido.

No registra antecedentes penales.

Hasta ahora, el Departamento de Seguridad Nacional (DHS), responsable del ICE, no ha ofrecido una postura pública sobre el caso.

Secuelas físicas y emocionales

Las lesiones dejaron secuelas profundas. Además de problemas de equilibrio y coordinación, enfrenta lagunas de memoria que borraron recuerdos familiares importantes. Durante su hospitalización, no reconoció a su propia hija de 10 años.

“Todos esos momentos, para mí, se olvidaron”, lamentó.

El hombre trabajaba como techador y conductor, pero ahora no puede subir escaleras ni realizar labores físicas intensas. Sin seguro médico ni ingresos estables, depende de donaciones de la comunidad local para cubrir gastos básicos y atención médica.

Exigen investigación

El caso ha generado preocupación entre legisladores y autoridades locales de Minnesota, quienes han pedido una investigación por posible uso excesivo de la fuerza. El gobernador Tim Walz calificó como inaceptable cualquier abuso por parte de agentes federales.

Organizaciones civiles y defensores de migrantes también exigen transparencia sobre el actuar del ICE y la publicación de posibles grabaciones del arresto.

Mientras intenta recuperarse, Castañeda vive con temor constante.

“Tengo suerte de seguir vivo, pero ahora me da miedo salir”, dijo.