La tasa de cambio refleja una caída de aproximadamente 15 por ciento en lo que va del año en el mercado no oficial, donde se negocian divisas fuera del control gubernamental. Esta tendencia devaluatoria ha generado gran incertidumbre entre economistas y ciudadanos debido a sus efectos en la inflación y el poder adquisitivo.
Factores detrás de la depreciación

El deterioro del peso cubano se vincula a múltiples factores estructurales que afectan a la economía nacional. Entre ellos se encuentran:
La prolongada crisis económica de seis años, caracterizada por escasez de bienes básicos, elevada inflación y caída de la producción.
Una significativa presión económica desde Estados Unidos, que ha incluido sanciones y restricciones petroleras que complican el acceso de la isla a combustibles esenciales.
El impacto de medidas financieras mexicanas y estados limitados en la importación de petróleo, que históricamente ha ayudado a sostener parte de la economía cubana.

Esta depreciación prolongada, que se acentuó después de la fallida reforma monetaria de 2021 llamada Tarea Ordenamiento, revela la brecha cada vez mayor entre las tasas oficiales y las del mercado informal, donde los cubanos compran y venden dólares a diario.
Respuestas oficiales

En los últimos años, el Banco Central de Cuba (BCC) ha intentado ajustar las tasas de cambio oficiales para acercarse a las condiciones del mercado real. En 2024 se introdujo un tipo de cambio flotante que comenzó en alrededor de 410 pesos por dólar, pero incluso esa tasa oficial ha quedado muy por debajo del valor del mercado informal, que llegó a 455 pesos por dólar el mismo día en que se registró el récord de los 500.
Pese a los esfuerzos oficiales por manejar la estructura cambiaria, la brecha entre las tasas formales y paralelas continúa ampliándose, reflejo de la falta de confianza en la estabilidad económica.
Esta nueva marca del dólar en el mercado informal subraya la crisis cambiaria en Cuba y pone de manifiesto la complejidad de la situación económica de la isla, que enfrenta desafíos estructurales, restricciones externas y presión inflacionaria persistente.
