De acuerdo con el mandatario republicano, la legislación representaba un “fraude” que afectaba la economía y encarecía innecesariamente la producción industrial, particularmente en el sector automotriz. Aseguró que su eliminación permitirá un ahorro de “billones de dólares” y reducirá hasta en 3 mil dólares el precio promedio de los vehículos nuevos para los consumidores estadounidenses.
“Ponemos fin a todas las normas de emisiones impuestas a los modelos de vehículos y motores entre 2012 y 2027. Eran regulaciones innecesarias que dañaban nuestra industria”, declaró durante una conferencia en la Casa Blanca, acompañado por Lee Zeldin, titular de la Agencia de Protección Ambiental (EPA).
Trump califica la regulación como “estafa”

El presidente sostuvo que las disposiciones ambientales no estaban relacionadas con la protección de la salud pública y las describió como una política “desastrosa” heredada de la era Obama.
“Todo esto fue una estafa. Los combustibles fósiles han salvado millones de vidas y han sacado a miles de millones de personas de la pobreza”, afirmó.
Además, anunció la cancelación de la llamada “declaración de peligro”, una determinación científica adoptada en 2009 que catalogaba al dióxido de carbono, metano, óxido nitroso y otros gases como una amenaza para la seguridad y el bienestar público. Ese argumento legal había permitido al gobierno imponer controles estrictos a refinerías, fábricas y fabricantes de automóviles.
Zeldin calificó la decisión como “la más importante en materia climática de los últimos 15 años” y celebró la eliminación de lo que consideró una “extralimitación regulatoria federal”.
Choque con la comunidad científica

La medida ha generado críticas de especialistas en medio ambiente, quienes advierten que la eliminación de estos límites podría incrementar las emisiones contaminantes y agravar fenómenos extremos como olas de calor, incendios forestales, sequías y huracanes más intensos.
Sin embargo, Trump ha reiterado su postura escéptica frente al calentamiento global, argumentando que el impacto climático está “exagerado” y que las restricciones ambientales frenan el crecimiento económico de Estados Unidos.
EE.UU. se aleja de acuerdos internacionales

El retroceso se suma a otras decisiones de política exterior del republicano, como la salida del Acuerdo de París y los intentos por abandonar la Convención Marco de Naciones Unidas sobre Cambio Climático.
Desde su primer mandato, Trump ha promovido la expansión de la producción de petróleo, gas natural, carbón y uranio, con el objetivo de fortalecer la autosuficiencia energética del país.
Con esta nueva decisión, Washington marca distancia de la agenda internacional de descarbonización y refuerza su apuesta por los combustibles fósiles, en un contexto global donde la transición energética se ha convertido en prioridad para múltiples economías.
