Acámbaro, Gto. – En medio de un panorama económico incierto, el sector comercial del municipio atraviesa una etapa de desaceleración marcada por la disminución en la afluencia de visitantes y la reducción en el consumo local.
La cuesta de enero se ha extendido por lo que comerciantes y ciudadanos coinciden en que, aunque continúan llegando remesas del extranjero, principalmente de Estados Unidos, el comportamiento de las familias ha cambiado de manera significativa ante el temor de un futuro económico inestable.
De acuerdo con Eloisa Montoya, directora de Desarrollo Económico, la consigna entre quienes reciben dinero del exterior es clara: ahorrar y evitar gastos innecesarios.
“Sí mandan dinero, pero ahora los migrantes piden a sus familiares que guarden dinero porque no saben qué puede pasar más adelante”.
Esta nueva cultura del ahorro ha impactado directamente en el comercio. Los consumidores ya no adquieren artículos por gusto o preferencia, sino que priorizan estrictamente lo indispensable. La compra impulsiva prácticamente ha desaparecido y ha sido sustituida por decisiones meditadas enfocadas en cubrir necesidades básicas.
Ante bajas ganancias, comercios de Acámbaro cierran o se mudan a locales más baratos
El efecto se refleja en los pasillos y recorridos comerciales del municipio, donde actualmente pueden observarse varios locales disponibles para renta. Algunos negocios de reciente apertura no lograron sostenerse ante la baja en las ventas y se vieron obligados a cerrar. Otros comerciantes, en un intento por mantenerse activos, han optado por cambiar de ubicación hacia zonas más periféricas, donde las rentas son considerablemente más bajas.
Ante este escenario, la estrategia de supervivencia ha migrado en buena medida al ámbito digital. Varios comerciantes que dejaron sus locales en zonas céntricas ahora operan desde espacios más económicos y utilizan redes sociales para promocionar sus productos, informar a sus clientes sobre el cambio de domicilio y atraer nuevos compradores.
Esta modalidad representa una alternativa menos costosa frente a los gastos fijos que implica sostener un establecimiento en áreas de mayor tránsito. La disminución en la circulación de recursos provenientes del extranjero ha reducido el dinamismo económico local.

Normas migratorias impactan economía en Acámbaro; familias optan por reducir gastos
Cuando en Estados Unidos se presentan dificultades económicas, el impacto se siente casi de inmediato en comunidades que dependen en gran medida de las remesas. Menores ingresos en los hogares se traducen en menor consumo, y este, a su vez, en una cadena que afecta directamente a los pequeños y medianos comercios.
A pesar de las dificultades, muchos negocios tradicionales continúan operando gracias a años de posicionamiento y clientela fiel. No obstante, reconocen que las ganancias han disminuido y que el panorama obliga a replantear estrategias, ajustar inventarios y reducir costos para evitar el cierre definitivo.
El sector comercial del municipio enfrenta así un periodo de ajustes y resistencia. Mientras prevalece la incertidumbre económica internacional, comerciantes y familias optan por la prudencia financiera, en espera de condiciones más favorables que permitan reactivar el consumo y devolver al comercio local el dinamismo que lo caracterizaba en años anteriores.
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