A través de mensajes difundidos en sus redes sociales, el mandatario delineó los términos de lo que sería una salida negociada, apenas un día después de anunciar una pausa temporal en las hostilidades que evitó una escalada mayor en la región.
“No habrá enriquecimiento de uranio”, afirmó Trump, al asegurar que su gobierno incluso participaría en la eliminación de material nuclear iraní como parte del acuerdo.
Tregua temporal y negociación en curso

La propuesta surge luego de que Washington aceptara una tregua de dos semanas impulsada por Pakistán, condicionada a que Irán reabra el estratégico Estrecho de Ormuz.
El gobierno iraní confirmó el entendimiento y garantizó el tránsito seguro por esta ruta clave para el comercio energético global, bajo supervisión de sus Fuerzas Armadas.
Trump aseguró que la ofensiva militar previa cumplió sus objetivos y que las negociaciones están “muy avanzadas”, incluso con base en una propuesta de varios puntos presentada por Teherán.
Presión comercial: aranceles del 50%
En paralelo, el presidente estadounidense lanzó una advertencia directa a la comunidad internacional: cualquier país que venda armamento a Irán enfrentará aranceles del 50% sobre todos sus productos exportados a Estados Unidos.
“No habrá excepciones ni exenciones”, advirtió Trump, abriendo un nuevo frente de presión en el ámbito comercial además del militar.
Esta medida, de concretarse, podría impactar significativamente el comercio global y tensar las relaciones con aliados estratégicos.

Una tregua “frágil”, advierte Vance
Por su parte, el vicepresidente JD Vance calificó el cese al fuego como una “tregua frágil” y señaló que su continuidad dependerá de la voluntad de Irán para negociar de manera genuina.
Desde Budapest, Vance subrayó que el cumplimiento del acuerdo será determinante para evitar una nueva escalada.
“Depende de los iraníes y de cómo negocien. Esperamos que tomen la decisión correcta”, declaró.
Escenario incierto en Medio Oriente

Aunque la pausa en los ataques ha reducido momentáneamente la tensión, el panorama sigue siendo incierto. Las negociaciones avanzan bajo condiciones estrictas y con advertencias que reflejan la fragilidad del acuerdo.
El futuro del conflicto dependerá de si ambas partes logran concretar un entendimiento duradero o si las amenazas comerciales y militares reactivan la confrontación en una de las regiones más sensibles del mundo.
