Guanajuato, Guanajuato.- En medio de una temporada marcada por lluvias irregulares, productores agrícolas del estado de Guanajuato enfrentan un panorama incierto que combina oportunidades y riesgos para el campo.
Mientras en Acámbaro las precipitaciones y los fuertes vientos no han generado afectaciones directas a los cultivos, los bajos precios del maíz han obligado a los agricultores a diversificar su producción hacia alternativas como el camote y el brócoli; en contraste, en municipios del corredor del Bajío como Silao, Romita e Irapuato, especialistas advierten que las lluvias pueden resultar “engañosas”, ya que eventos como el granizo representan una amenaza latente que podría ocasionar daños severos a los sembradíos en desarrollo.
Productores de Acámbaro enfrentan clima atípico y crisis por bajos precios del maíz
Las condiciones climáticas inusuales que se han registrado durante los últimos días, caracterizadas por lluvias fuera de temporada, fuertes vientos e incluso presencia de granizo en algunas zonas, han generado preocupación entre productores del sector agrícola.
No obstante, hasta el momento no se reportan afectaciones graves en los cultivos, aunque sí se han presentado incidencias menores en diversas regiones. De acuerdo con Benjamín Tapia Canchola, director de Desarrollo Rural, “el comportamiento del clima ha sido atípico en comparación con años anteriores, ya que en esta época no suelen presentarse vientos de tal intensidad ni precipitaciones constantes. A pesar de ello, los daños han sido limitados y localizados”.
En el caso del trigo, uno de los cultivos aún presentes en distintos ejidos del municipio, el granizo representa un riesgo importante, ya que puede provocar el desgranado de la panoja del trigo, lo que se traduce en pérdidas directas al momento de la cosecha. Asimismo, los fuertes vientos han ocasionado acame, es decir, el doblamiento de las plantas, aunque en la mayoría de los casos se trata de afectaciones leves.
Por otro lado, la cosecha de garbanzo ha sufrido retrasos debido a la falta de días soleados, indispensables para completar adecuadamente el proceso. En tanto, la preparación de tierras para la siembra de maíz también se ha visto afectada, ya que las lluvias han sido insuficientes para aprovechar la humedad, pero sí han complicado las labores de riego.
A decir de Tapia Canchola, los datos del módulo de riego local indican que apenas se registra un avance del 30 % en las parcelas que dependen del sistema de presas, lo que mantiene en incertidumbre a los productores que aún están a la espera de condiciones adecuadas para sembrar.

Sin embargo, más allá de las condiciones climáticas, el principal desafío que enfrenta el campo actualmente es de carácter económico. Productores coinciden en que el cultivo de maíz ha dejado de ser rentable debido a los bajos precios de comercialización, que rondan entre los 4,500 y 5,000 pesos por tonelada, frente a costos de producción cada vez más elevados.
“El incremento en el precio de insumos, como fertilizantes, con la urea alcanzando entre 16 mil y 17 mil pesos por tonelada; semillas híbridas que superan los 5 mil pesos; y el diésel cercano a los 30 pesos por litro, ha encarecido significativamente la actividad agrícola”.
Bajo este panorama, se estima que por cada hectárea de maíz los productores invierten alrededor de 70 mil pesos, mientras que los ingresos apenas alcanzan los 50 mil, generando pérdidas considerables. Ante esta situación, campesinos han comenzado a modificar sus esquemas de producción, apostando por cultivos alternativos que les permitan obtener mejores rendimientos económicos.
Entre los cultivos más destacados se encuentran el camote y el brócoli, que han ganado terreno en la región durante el presente ciclo agrícola.
“Actualmente, se estima que existen alrededor de 100 hectáreas destinadas al cultivo de camote, así como cerca de 10 hectáreas de brócoli a cielo abierto, distribuidas principalmente en comunidades como Parácuaro, Rancho Viejo y Jaral”.
A estos se suman otros cultivos como el garbanzo, que también representa una opción viable para los productores. Aunque el trigo continúa sembrándose en zonas como San Cayetano, Chupícuaro, Encarnación, Santiago, Ichamácuaro, Chamacuero e Iramuco, los agricultores advierten que este cultivo también enfrenta problemas de rentabilidad, debido a los altos requerimientos de riego y a precios de venta que podrían ubicarse en niveles similares a los del maíz.
Productores de Silao, Romita e Irapuato alertan por lluvias engañosas
Ante las recientes precipitaciones registradas en la entidad, el presidente de la Sociedad de Porcicultores, Ganaderos y Agricultores del Campo del Bajío, Jesús Marmolejo Ramos, las calificó como “engañosas” y advirtió que la producción agrícola no está fuera de peligro.
El representante de productores de los municipios de Silao, Romita e Irapuato señaló que la intermitencia y los volúmenes de lluvia todavía no garantizan la estabilidad de las siembras y que, por el contrario, esta actividad se mantiene en un estado de vulnerabilidad, tras afrontar un ciclo agrícola complejo a consecuencia del cambio climático.
Aunque reconoció que la humedad favorece a los sembradíos que ya están en desarrollo, también destacó que el agua en exceso o acompañada de granizo merma la producción o incluso la lleva a la pérdida total.

“Es algo engañoso y muy impredecible porque son lluvias buenas y malas, pero lamentablemente en otros municipios ha estado cayendo granizo, algo muy feo, muy inusual que, de plano, como productores pedimos el agua, pero no granizo; ya hasta nos asustamos”.
El líder agrario resaltó que estos días de marzo son “clave” porque, en el caso del maíz, si este se establece a principios de mes aprovecha las “horas luz” de los días más largos y crece con mayor vigor, lo que incrementa la productividad. Si la lluvia es típica, la tierra adquiere una humedad adecuada y el beneficio es todavía más elevado.
“Si se establecen las lluvias normales, como está pronosticado a principios o a mediados, nos va a ayudar, porque la tierra ya va a estar un poco más húmeda y eso nos va a permitir establecer el ciclo de temporal sin problema… si sigue cayendo granizo es lo que nos puede acabar la cosecha, no es benéfico para nadie”.
No obstante, la preocupación coincide con los reportes de pérdidas en la región, los más recientes suscitados en Romita por la caída de granizo. Ante este panorama, los campesinos monitorean de manera constante sus tierras y coinciden en que se requiere de una temporada más uniforme para mitigar los estragos de la sequía y los eventos meteorológicos atípicos de los últimos años.
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