La Red Corredor Arrecifal del Golfo de México, junto con pobladores de la región, advirtió que las costas aún presentan residuos de hidrocarburos, por lo que rechazaron que las zonas afectadas puedan considerarse limpias. Durante abril, documentaron manchas de distintos tamaños, así como miles de fragmentos de chapopote mezclados con arena, lo que complica las labores de limpieza.
Según los recorridos y el monitoreo ciudadano realizados en coordinación con la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa), el impacto del derrame se ha extendido a por lo menos 113 puntos a lo largo de mil 168 kilómetros de litoral, desde Paraíso, Tabasco, hasta Matamoros, Tamaulipas.

El reporte detalla que en 16 sitios se localizaron manchas de gran tamaño, mientras que en otros 17 se identificaron residuos medianos. Sin embargo, la mayor parte de las playas presenta contaminación en forma de pequeñas partículas de hidrocarburo, difíciles de retirar y persistentes en el entorno.
Además, en días recientes se registraron nuevos arribos de contaminantes en zonas como Punta San Juan, en Veracruz, y Barra de Tupilco, en Tabasco, lo que sugiere que el problema no ha sido contenido y que aún existen restos en el fondo marino que son arrastrados por corrientes o fenómenos meteorológicos.
Impacto ambiental y en fauna
La organización también alertó sobre afectaciones a la vida marina. Entre los casos documentados se encuentran al menos 22 tortugas, cuatro delfines, dos pelícanos, un manatí y diversos peces muertos, así como posibles daños en manglares y arrecifes.

En este sentido, criticaron que las evaluaciones oficiales se han basado principalmente en observación visual, lo que consideran insuficiente para medir el alcance real del daño ecológico. Por ello, pidieron estudios más amplios que incluyan análisis de sedimentos, agua y biodiversidad.
Las comunidades denunciaron que las acciones de limpieza han sido desiguales, favoreciendo principalmente zonas turísticas, mientras que áreas rurales, indígenas y afromexicanas han recibido menor atención.
De acuerdo con el informe, en 16 sitios la limpieza ha sido realizada únicamente por habitantes, en 36 de manera conjunta con autoridades, en tres exclusivamente por instancias gubernamentales y en nueve por Petróleos Mexicanos (Pemex) mediante empresas contratadas.
También señalaron retrasos en la respuesta institucional, ya que el reconocimiento oficial del derrame ocurrió semanas después de los primeros reportes ciudadanos, lo que habría limitado la activación oportuna de protocolos de emergencia.
Impacto económico y social
El derrame también ha generado consecuencias económicas en la región, con una disminución en la pesca y en la llegada de turistas, afectando directamente los ingresos de las comunidades costeras.
A esto se suman impactos sociales y emocionales, derivados de la incertidumbre, la pérdida de empleo y la falta de información clara. Habitantes señalaron que los apoyos económicos han sido limitados y desiguales, y consideraron insuficientes los montos otorgados frente a la magnitud del daño.

Ante este panorama, la Red Corredor Arrecifal del Golfo de México y las comunidades afectadas exigieron la implementación de medidas integrales, entre ellas la creación de un programa de restauración ambiental, monitoreo independiente, mayor transparencia en el manejo de residuos y una vigilancia más estricta a la industria petrolera.
Asimismo, solicitaron la instalación de una mesa interinstitucional que permita coordinar acciones y evitar que este tipo de incidentes se repita en la región.
Finalmente, advirtieron que el Golfo de México no debe ser tratado como una “zona de sacrificio” y llamaron a que este derrame marque un punto de inflexión en la política ambiental del país.
