León, Gto.- Por segundo año consecutivo, el Gobierno de Guanajuato dejó pasar sin actividades oficiales el Día Estatal de la Mentefactura, conmemorado cada 21 de abril, lo que confirma un distanciamiento claro de la actual administración estatal respecto a uno de los proyectos insignia del sexenio anterior.

La fecha, instaurada en 2022 por decreto del entonces gobernador Diego Sinhue Rodríguez Vallejo, tenía como objetivo posicionar a la entidad como un referente nacional en innovación, creatividad y desarrollo tecnológico.

A diferencia de años anteriores, cuando se organizaban foros, encuentros empresariales, conferencias y actividades académicas vinculadas a la llamada mentefactura, este 2026 —como ya ocurrió en 2025— no se realizó un solo evento oficial para conmemorar la fecha, pese a que el concepto había ganado tracción como una apuesta estratégica para el desarrollo económico del estado.

Libia durante su gobierno se ha ido desentendiendo y alejando de este proyecto.

El hecho de que por segundo año consecutivo no haya ninguna actividad institucional en torno a esta conmemoración refuerza la percepción de un rompimiento entre la administración que encabeza Libia Dennise García Muñoz Ledo y los proyectos emblemáticos heredados del gobierno anterior.

Aunque no ha habido un posicionamiento oficial que explique la ausencia, en la práctica, la mentefactura ha desaparecido de la agenda pública estatal, al menos en lo que respecta a su promoción simbólica y política.

La elección del 21 de abril no era menor. La fecha coincide con el Día Mundial de la Creatividad y la Innovación, impulsado por la ONU, lo que buscaba alinear a Guanajuato con tendencias globales en materia de economía del conocimiento.

Durante el sexenio de Rodríguez Vallejo, esta narrativa fue utilizada de manera constante para reforzar la idea de una transición del modelo manufacturero tradicional hacia uno basado en el talento, la innovación y el valor agregado.

¿Qué es la mentefactura?

La mentefactura buscaba generar “capital intelectual” como motor de crecimiento.

El concepto fue promovido como una evolución de la manufactura, centrada no sólo en la producción industrial, sino en la generación de ideas, soluciones tecnológicas, innovación aplicada y desarrollo de talento.

El concepto implicaba impulsar ecosistemas de emprendimiento, fortalecer la vinculación entre universidades y empresas, y atraer inversiones en sectores de alto valor tecnológico.

Entre sus momentos más destacados se encuentran la creación y fortalecimiento de clústeres de innovación, la atracción de inversiones en sectores como la industria automotriz avanzada y la tecnología, así como la promoción de eventos especializados que reunían a empresarios, académicos y desarrolladores.

También se impulsaron programas de capacitación y financiamiento para emprendedores, bajo la lógica de generar “capital intelectual” como motor de crecimiento.

Sin embargo, con el cambio de gobierno, el concepto ha ido perdiendo presencia hasta prácticamente desaparecer del discurso oficial.