Acámbaro, Gto.- Lo que hace apenas unas semanas era motivo de optimismo para los productores de hortalizas en la región, hoy se ha convertido en una situación crítica. Mario Monroy Sánchez, productor de calabaza, atraviesa junto a otros agricultores una fuerte caída en los precios que ha vuelto incosteable la cosecha.

Hace alrededor de dos semanas inició el corte de calabaza con expectativas alentadoras: el precio por caja se encontraba entre los 400 y 450 pesos, lo que permitía vislumbrar una temporada rentable. Sin embargo, de manera repentina, el mercado se desplomó y el precio cayó hasta los 80 o 100 pesos por caja.

“De un día para otro se vino abajo el precio con lo que pagan no alcanza ni para cubrir los gastos de producción ni trabajadores”, relata el productor.

Mario Monroy Sánchez, productor de calabaza, atraviesa junto a otros agricultores una fuerte caída en los precios que ha vuelto incosteable la cosecha.

Mario cosecha aproximadamente 50 cajas diarias, las cuales, vendidas a 100 pesos cada una generan un ingreso de apenas 5 mil pesos. No obstante, solo en el pago de jornales para las 12 personas que participan en el corte se destinan cerca de 4 mil pesos diarios, dejando márgenes prácticamente nulos y una operación que ya no resulta rentable.

Junto a costos de producción, falta de compradores golpea ganancias de productores en Acámbaro

La problemática no se limita únicamente a los costos de producción. La falta de compradores ha agravado la situación. De acuerdo con el productor, ha intentado colocar el producto en mercados como Celaya, Morelia y Maravatío, sin éxito.

“Los compradores son así: cuando está caro, todos compran; cuando está barato, nadie compra”.

Ante la imposibilidad de vender la cosecha, Mario ha optado por regalar el producto. “Tan solo en el corte de hoy se regalaran alrededor de 100 cajas equivalentes a entre tres y cuatro toneladas de calabaza, este producto se llevará a comunidades y colonias. Esta es la tercera ocasión en la temporada que nos vemos obligados a tomar esta medida a fin de que el producto no se desperdicie”.

La problemática no se limita únicamente a los costos de producción. La falta de compradores ha agravado la situación.

En un intento por mitigar las pérdidas, también han buscado comercializar en pequeñas tiendas locales de Acámbaro, aunque esto no ha sido suficiente para absorber el volumen de producción.

La situación resulta particularmente difícil considerando que, hace tres años, cuando Mario inició con la siembra de calabaza, los precios eran favorables y se lograban ventas entre 300 y 400 pesos por caja. Este antecedente motivó a apostar por las hortalizas, especialmente ante los bajos precios del maíz.

Este año, el productor sembró dos hectáreas de calabaza, financiadas en gran parte con capital prestado. La necesidad de recurrir a créditos refleja la presión económica que enfrentan.

La situación resulta particularmente difícil considerando que, hace tres años, cuando Mario inició con la siembra de calabaza, los precios eran favorables

“Estamos trabajando con dinero prestado. No es capital propio. Hemos tenido que pedir préstamos para no abandonar el campo, con la ilusión de que esto mejore”. A pesar de las adversidades el productor continúa trabajando con la esperanza de que los precios se recuperen en el futuro.

“Vamos a seguirle. A lo mejor, en una de tantas, nos toca un mejor precio”.

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