San Miguel de Allende, Guanajuato.- Desde muy pequeño, Ramiro Tovar Luna aprendió el oficio de albañil gracias a su padre, de quien también heredó una Santa Cruz que desde hace casi 10 años lleva a bendecir cada 3 de mayo.

Traigo la cruz que era de mi papá, él se dedicaba a la construcción y me sacó a trabajar desde chiquito, desde como los ocho años de edad“, cuenta Ramiro, originario de la comunidad de Sosnabar, en el municipio de San Miguel de Allende.

Albañil sanmiguelense hereda tradición y cruces de Santo Domingo a sus hijos
Albañil sanmiguelense hereda tradición y cruces de Santo Domingo a sus hijos

Este domingo, acudió a misa en el templo de El Oratorio, acompañado de su pequeña hija; cada uno portaba una cruz adornada. Él llevaba la que le heredó su padre y la pequeña portaba una que el propio Ramiro compró para sus hijos. El más pequeño tiene apenas dos años, pero Ramiro está dispuesto a enseñarle todo lo que sabe del oficio de albañil.

“Yo tengo un niño de dos años y le compré su cruz para que la trajera y le voy enseñando poco a poquito”, dijo el joven trabajador.

Así, con el agradecimiento a Dios por el trabajo y por su familia, fue como empezó la celebración de Día del Albañil para Ramiro, quien se ha dedicado toda su vida a la albañilería.

Albañil sanmiguelense hereda tradición y cruces de Santo Domingo a sus hijos
Albañil sanmiguelense hereda tradición y cruces de Santo Domingo a sus hijos

Ahorita trabajo aquí y allá, arreglando detallitos, me gusta mucho el trabajo que hago”, dijo orgulloso.

Para Ramiro y su familia el festejo por el Día de la Santa Cruz continuará en casa, donde ya preparaban una comida para no dejar pasar la fecha tan especial.

Punto de reunión

El templo del Oratorio, ubicado en el centro de la ciudad, recibe cada año a cientos de trabajadores de la construcción que se reúnen para agradecer y pedir por el trabajo. Los albañiles, de todas las edades, llevan a bendecir sus cruces adornadas con listones y flores.