Irapuato, Gto.- Super Hotdogs del Bajío lleva más de 30 años formando parte de la vida cotidiana de Irapuato. Convertido ya en un negocio icónico del municipio, decenas de familias siguen dándose cita principalmente en el carrito ubicado frente a la Comer, sobre el bulevar Díaz Ordaz, sin saber que detrás de cada hot dog hay una historia de esfuerzo que comenzó mucho antes de 1985.

La historia de la familia Vázquez inició con Ángel Vázquez Vázquez, un niño de apenas 12 años que salía del rancho de Santa Rosa montado en una burra para vender comales en la ciudad.

“Mi papá sufrió mucho de niño, batalló por comida y dinero; se venía del rancho en una burra a vender comales; a veces el animal se caía en el camino y él lloraba porque no podía levantarla”, recordó su hijo, Gonzalo Vázquez Moreno.

Contó que su padre incluso dormía junto al animal cuando nadie podía ayudarlo, esperando al amanecer para continuar su trayecto hacia Irapuato. Años después, con esfuerzo y ahorros, compró un pequeño carrito usado de hot dogs.

“Él hacía los carritos porque no había dinero para comprarlos. Iba por la mercancía caminando, cargaba los tanques de gas y empujaba el carrito; así empezó”, relató.

La historia de la familia Vázquez inició con Ángel Vázquez Vázquez, un niño de apenas 12 años que salía del rancho de Santa Rosa

Legado culinario de Ángel Vázquez se mantiene vivo en Irapuato

Con el tiempo, Ángel Vázquez decidió darle un toque distinto al producto. “Empezó a ponerle tocino, tomate, cebolla y chile; quería que fuera más sabroso y que la gente lo recordara”.

Gonzalo destacó que parte del crecimiento del negocio también fue posible gracias al apoyo de personas y empresas que confiaron en su familia cuando apenas comenzaban. Recordó que durante años la empresa que les surtía la salchicha y el tocino les dio facilidades para seguir trabajando.

“Nos decían: llévense lo que ocupen y después nos pagan. Esa ayuda no se olvida”, compartió.

Ese amor por el trabajo también lo heredó a sus hijas e hijos. “Nos mandaba a trabajar desde los 12 años; gracias a eso somos hombres de trabajo”, dijo.

Tras el fallecimiento de Ángel Vázquez en enero pasado, sus hijos mantienen vivo el legado con carritos en distintos puntos de la ciudad

Tras el fallecimiento de Ángel Vázquez en enero pasado, sus hijos mantienen vivo el legado con carritos en Ciudad Industrial, Sagrado Corazón, Castores sobre bulevar Solidaridad, avenida Guanajuato, La Moderna, el Centro frente a la Destroyer y frente a Sears.

Gonzalo Vázquez informó que todos los puntos de venta operan los 365 días del año, reflejo de un esfuerzo familiar que comenzó con una burra y unos comales.

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