Guanajuato, Guanajuato.- Este martes 19 de mayo, durante la audiencia número 32 del caso de los dos agentes de la Guardia Nacional acusados por el asesinato del estudiante de la Universidad de Guanajuato, Ángel Yael, su madre, la señora de iniciales NLRS, narró cómo su vida quedó destruida luego de la muerte de su hijo, quien en ese momento estudiaba la carrera de Agronomía en el campus Irapuato de la UG.
La señora NLRS describió cómo sus ganas de vivir se fueron casi por completo. Abandonó su trabajo como enfermera y repostera, dejó de socializar y de tener contacto con su familia, y se vio obligada a separarse de su esposo, con quien tenía un matrimonio de 22 años, todo debido a las secuelas de la desgracia.

Una situación que impactó duramente en materia económica a la familia y que incluso provocó que enfermedades que la señora ya padecía, como artritis reumatoide, fibromialgia, hipotiroidismo, ansiedad y problemas con ligamentos y tendones, empeoraran. A estas se añadió el estrés postraumático derivado de los hechos ocurridos aquel aciago día, cuando dos elementos de la Guardia Nacional decidieron activar sus armas en contra de los estudiantes.
“No quiero nada de la vida, no quiero saber nada”, declaró la mujer de 46 años, quien reveló además que tuvo que dejar la terapia que la Fiscalía General del Estado le otorgaba, ya que tenía que salir de su casa, lo que le genera un enorme terror, pues asegura que siente que en cualquier momento algún elemento de la Guardia Nacional podría atentar contra su vida, al igual que ocurrió con su hijo.
“Yo era muy feliz, lo tenía todo porque tenía a mis hijos conmigo”, relató al contar cómo era su vida familiar antes del asesinato de su hijo.
Con un testimonio que conmovió a toda la sala, la señora NLRS, víctima indirecta del caso contenido en la carpeta 467/2022, dio a conocer además cómo la vida de su hija, quien tenía 14 años al momento de la tragedia, también se vio trastornada por completo, dejándole de importar su vida personal y su futuro profesional.
“Ella ya no quería estudiar y yo tuve que tomar fuerzas de donde no las había”, relató.
La testigo explicó cómo, a partir de los hechos, depende de medicamento psiquiátrico que le ayuda a sobrellevar su día a día y a dormir por las noches.
“Yo solo quiero dormir”, aseguró.
La madre de Ángel Yael exigió que el nombre de su hijo sea limpiado por completo y que se haga justicia para que ninguna otra madre vuelva a sufrir lo que ella ha padecido.

“No me pueden dar a mi hijo. Yo quiero a mi hijo, quiero a mi familia de 22 años de matrimonio”, dijo al romper en llanto al final de brindar su testimonio.
El desahogo de los testimonios continuará en una nueva audiencia este miércoles 20 de mayo a las 12:00 horas.
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