Celaya, Gto.- Hace 26 años se vivieron las explosiones del “Domingo Negro”, una de las tragedias más dolorosas en la historia de Celaya, y una de las víctimas más conocidas de ese lamentable suceso fue Francisco Javier Ramírez Sánchez, conocido por muchos como “El Güero”, quien perdió sus dos extremidades al tratar de ayudar a los lesionados de este suceso. Este martes, y después de 14 años de pedir apoyo a las autoridades locales, el municipio le hizo entrega de un cheque por 105 mil pesos, con el que pagará la compra de unas nuevas prótesis.
Fue un 26 de septiembre de 1999 cuando cuatro toneladas de pólvora almacenadas de manera irregular en una bodega ubicada en la calle Antonio Plaza explotaron y dejaron 72 personas fallecidas y más de 350 lesionadas, según las cifras oficiales, aunque testimonios refieren que fueron más.
Una de las víctimas de esa tragedia fue “El Güero”, quien vivía cerca del lugar de la explosión y acudió a ayudar en las labores de rescate. Lamentablemente, en una segunda explosión resultó lesionado y perdió sus dos extremidades. En ese entonces tenía 17 años.

Hoy, Francisco, de 43 años y de oficio mecánico, rompió en llanto al recibir su cheque, ya que desde hace 14 años necesitaba hacer un cambio de prótesis, pues se deben renovar cada cuatro años. En ese tiempo buscó apoyo de todas las administraciones municipales, pero pese a las promesas de exalcaldes y exayuntamientos, la ayuda nunca llegó.
Este martes, el presidente municipal, Juan Miguel Ramírez Sánchez, le entregó el cheque y “El Güero” no pudo evitar conmoverse, ya que en los últimos años ya no soportaba los dolores que le causaban las llagas originadas por usar prótesis desgastadas, mismas que él reparaba con silicón automotriz y cinta de aislar.
“Lo más difícil fue salir adelante”
Francisco platicó que desde que ocurrió la tragedia nunca le gustó usar silla de ruedas y se adaptó a las prótesis que en aquel momento le donaron; sin embargo, con el paso del tiempo se desgastaron y averiaron. Lamentablemente, el costo es alto y no podía solventarlo al ser mecánico y tener una esposa y cinco hijos que dependen de él.
“Para mí significa mucho este apoyo, porque voy a poder desempeñar mi trabajo con más gusto y echarle más ganas a la vida. En las administraciones pasadas vine varias veces y no se veía el apoyo para la gente. Aquí el apoyo que me ayudó el presidente es para unas prótesis nuevas, para comprarlas en su totalidad. Actualmente tengo con ellas 14 años y el mantenimiento de las prótesis debe de ser cada cuatro años y el costo es elevado y uno no tiene los recursos”, platicó.
“El Güero” comentó que solo el mantenimiento de sus anteriores prótesis costaba 90 mil pesos, ya que se le cambiaban “los sockets y las fundas, que son lo que se desgasta”.
“En la última administración según esto me iban a apoyar, pero de la noche a la mañana me cambiaron la respuesta y me dijeron que no había recursos para mis prótesis. De administraciones pasadas no recibí apoyo; al contrario, nomás me traían a vueltas y vueltas y la verdad uno no puede desplazarse tanto o andar caminando por la condición en la que trae las prótesis”, contó.
Tras recibir el apoyo, Francisco Javier platicó que los últimos 26 años, desde que ocurrió la tragedia, su vida no ha sido fácil, ya que al ser mecánico es indispensable moverse y desplazarse de un sitio a otro, pero aun así no se rinde.

“Soy mecánico y aquí ando batallándole, saliendo adelante. Mi vida cambió radicalmente, porque yo tenía muchos sueños y proyectos que ya no se pudieron concretar. Mi familia y yo también estamos batallándole, pero aquí andamos; tengo cinco hijos, me falleció uno en un accidente, pero aquí estamos”, señaló.
Y a pesar de lo duro que ha sido desprenderse del recuerdo de aquella mañana fatídica, cuestionarse por qué perdió sus dos piernas y cómo sus sueños quedaron truncos, e incluso sentirse rendido en algunos momentos, dijo que son instantes que hay que superar y trascender para luchar y salir adelante.
“Sí se puede salir adelante, lo que no debe perder uno es la esperanza y seguir persistiendo. Porque sí, ahorita ya lo vi, que sí se pueden hacer las cosas cuando uno insiste. Lo más difícil desde aquel día fue sobresalir adelante; es lo que más se me ha dificultado”, comentó.
La tragedia ocurrida aquel 26 de septiembre de 1999, cuando explotaron cuatro toneladas de pólvora almacenadas de manera ilegal, no debe olvidarse por los celayenses y los gobiernos deben mantener la prohibición de la quema, almacenaje y venta de pirotecnia, cuya veda fue establecida a raíz del “Domingo Negro”, expresó Francisco Javier.
“La gente no entiende que de la noche a la mañana puede pasar un accidente; los cohetes se escuchan todos los días. Es impredecible un accidente. Les diría principalmente a los padres de familia, que son quienes les acercan los cohetes a los niños y no miden las consecuencias, que puede haber lesiones graves. Yo les pido a las autoridades que lo prohíban para que en un futuro no haya más accidentes”, mencionó.
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