La comedia y la censura cumplen un rol relevante en la crítica política

El viernes, Donald Trump publicó un video creado con IA donde arroja al comediante Stephen Colbert a un contendor de basura, a ritmo de ‘YMCA’.

Esto confirma que el presidente de Estados Unidos está detrás de la cancelación del programa de la cadena CBS, ‘The Late Show’, aunque la versión oficial fuera la falta de presupuesto y audiencia.

Colbert encabezó el formato de entrevistas y entretenimiento desde 2015. Tal como su antecesor, David Letterman, siempre mantuvo el tono de crítica y sátira política.

El manejo de la pandemia por Covid-19, el racismo y las acciones antimigratorias, fueron los temas en los que se mostró más ácido.

La historia de la televisión estadounidense está marcada por personajes como Stephen Colbert. En nuestro país, desde hace tiempo la comedia dejó de ser espacio para la crítica. Sin embargo, el humor adoptó otras formas que incomodan a los poderosos.

Disfraces y marionetas

De 1985 a 1990 se transmitió en Televisa ‘¿Qué nos pasa?’, escrito y dirigido por Héctor Suárez. La empresa canceló el programa, se rumora, por órdenes del presidente Carlos Salinas de Gortari. La televisora de mayor audiencia en México era también la favorita del PRI.

Personajes de Suárez como el No Hay y el Negro Tomás eran estereotipos de las clases marginadas, denunciaban la desigualdad social, la crisis económica y el mal gobierno.

En 1998, durante el mandato de Ernesto Zedillo ‘¿Qué nos pasa?’ volvió por un año a la TV. Regresó filtrado por la corrección política, en un nuevo contexto social. Tras la desaparición del show, Suárez continuó manifestando sus opiniones; en sus últimos años fue acérrimo crítico de Morena.

A través de su alter ego, ‘Brozo’, Víctor Trujillo alcanzó gran popularidad y credibilidad en los dosmiles. Su noticiero ‘El Mañanero’, salió del aire en 2019, entre fuertes sospechas de censura por parte del presidente Andrés Manuel López Obrador. Desde entonces Brozo se unió al periodista Carlos Loret de Mola en la cadena Latinus.

Trujillo se vio envuelto en controversia al ser acusado de cosificar a las mujeres que aparecían en ‘El Mañanero’. El comediante defendió que la misoginia era parte de la construcción de ‘Brozo’.

Entre 2004 y 2006 (y después en 2018) Televisa transmitió ‘El privilegio de mandar’, serie que imita las telenovelas y donde renombrados comediantes encarnaban a Vicente Fox, Martha Sahagún, AMLO, Elba Esther Gordillo, Marcelo Ebrard, Felipe Calderón, Ricardo Anaya, entre otros. El programa se transmitía en periodos electorales.

En TV Azteca sobreviven ‘Los Peluches’, sección del noticiero ‘Hechos’, con un enfoque semejante.

Es a través de la parodia y los alter egos como funcionó la comedia crítica en la televisión mexicana. Las plataformas digitales, por otra parte, propiciaron la aparición de individuos que pretenden seguir los pasos de Stephen Colbert, Jimmy Fallon, Jimmy Kimmel y Jon Stewart… pero sin éxito.

Ni gracia ni crítica

Con casi 4 millones de seguidores en X, ‘Chumel’ Torres creó en 2012 ‘El pulso de la República’. La idea que comenzó como un podcast fue comprada y lanzada por HBO bajo el nombre ‘Chumel con Chumel Torres’. El ‘late show’ salió del aire en 2020 por comentarios racistas y clasistas de su titular.

El humor fácil, la burla, la falta de profundidad, la polémica barata, parecen un común denominador entre influencers, standuperos y demás aspirantes a comediantes que se autoproclaman ‘la oposición’.

Ya que mencionamos a Héctor Suárez, su hijo, Héctor Súarez Gomis, continuó su legado en redes. Pero en su contenido el humor es casi inexistente. El actor le tira a la 4T desde el clasismo, la superioridad moral y aires intelectualoides, desde la rabia y el afán de provocar. En recientes días, defendía en X el grito de ‘puto’ en los estadios de futbol, citando a Octavio Paz.

Cada que algo inverosímil ocurre en nuestro país (es tan frecuente), me pregunto ¿qué diría sobre esto Jorge Ibargüengoitia? No me urge ni me interesa conocer la visión ‘sarcástica’, ‘aguda’, ‘irreverente’ de Chumel, Suárez Gomis o cualquier otro ser al que le celebraron sus chistes en Twitter y pensó que podría hacer sátira política y convertirse en la voz de una generación.

No hay censura, pero…

“Somos payasos”, dijo Stephen Colbert a la revista ‘People’. “¿Cuánto menoscaba el cargo de presidente el mero hecho de que se fije en lo que decimos? Ese hombre necesita saber elegir sus batallas. Metafórica y literalmente”.

Y es que no es el único afectado por la ira de Trump. En septiembre de 2025 la cadena ABC suspendió ‘Jimmy Kimmel Live’, luego de los comentarios del presentador sobre el asesinato del activista ultraderechista Charlie Kirk.

Kimmel estuvo otra vez en la cuerda floja cuando aludiendo a la diferencia de edad entre el presidente y su esposa, dijo que Melania Trump tenía ‘un brillo como el de una viuda en espera’.

Colbert tiene razón: los poderosos están muy pendientes de lo que se dice de ellos, y cuando no les gusta, reaccionan. Pasa en nuestro país.

En 2025 el diputado de Morena, Armando Corona, presentó una iniciativa para castigar con hasta seis años de prisión a quien creara y difundiera videos, memes, stickers, audios, para ridiculizar o dañar la reputación de una persona. La condena se duplicaría si el afectado era un servidor público. La propuesta se desechó.

La presidenta Claudia Sheinbaum reitera que no apoya la censura, mientras sigue creando dinámicas para desmentir el contenido en redes que desprestigia su mandato. Hace unos días incluso contempló implementar la ‘ley antiscroll’ para regular el algoritmo.

El gobierno federal está dispuesto a ubicar toda publicación en su contra. Y mientras ustedes leen esto, nace un nuevo meme, alguien hace un chiste sobre algún político, el reel de algún alcalde o alcaldesa recibe un ‘me divierte’.

El humor es necesario, y cuando se sabe usar, es la herramienta más eficiente para hacer crítica.

LO SUPERFLUO: Hacen falta voces que desde el humor analicen a los poderosos.

LO PROFUNDO: La censura siempre sobrevuela como un buitre a los dueños de esas voces.