Sin duda las historias relacionadas con la llamada Nota Roja, género del periodismo que se centra en acontecimientos relacionados con crímenes, violencia, robos, asesinatos, accidentes trágicos, encarcelamiento, ejecuciones, acontecimientos policiacos, detenidos, e incluso desastres naturales, contados generalmente a partir de una narrativa de corte sensacionalista (nota amarilla), encuentra su origen en tiempos tan remotos como el de la inquisición, en España, en donde los edictos eran difundidos en plazas públicas anunciando el resultado de juicios que generalmente conllevaban ejecuciones u otros castigos, los cuales contenían un sello rojo, símbolo de la autoridad eclesiástica,  dando origen al término.

Si bien este vocablo se popularizó prácticamente en todo el mundo, en México pareció tener un origen muy particular, debido al asesinato en Guadalajara, Jalisco, en tiempos porfiristas, del general Ramón Corona, gobernador de la entidad, apuñalado por Primitivo Ron, policía municipal y que fuera hallado muerto calles más adelante acuchillado varias veces por el mismo puñal, evento que el periódico local Mercurio Occidental publicara en su portada, utilizando un par de manos manchadas de rojo, dando inicio con ello a la crónica policiaca, de la cual la revista Alarma! fuera una, si no es que la más grande exponente en su género en nuestro país.

Sea cual fuere el origen, la nota roja mueve emociones y sentimientos, siendo uno de los temas más prolíficos el relacionado con los asesinos seriales, los cuales han estado presentes en las sociedades desde que el mundo es mundo.

Asesino Serial, definido como aquella persona que lleva a cabo tres o más asesinatos en lugares y periodos temporales diferentes, con lapsos de tiempo de enfriamiento entre cada homicidio, el cual puede ser de días, semanas, meses o años, caracterizado por un tipo de conducta durante el acto criminal que puede ser motivado por una multiplicidad de impulsos psicológicos, sobre todo ansias de poder o compulsiones sexuales, mismos que les otorgan una sensación de potencia, y frecuentemente venganza durante y después de cometer los hechos, es un término acuñado en 1981 por el agente y perfilador del FBI Robert K. Ressler (antes de ello se les denominada asesinos de desconocidos, asesinatos en patrón o multicidios), adoptando esta connotación al experimentar, quien lo lleva a cabo, una tensión que le mantiene “enganchado” (como un espectador a la continuación de una serie televisiva) al deseo de cometer otro asesinato que se acerque aún más a sus fantasías y/o deseos.

El conocimiento de las acciones de los asesinos seriales frecuentemente aterroriza a comunidades enteras, pudiendo incluso confundir a la policía por años, creando un halo de asombro e interés por los diferentes tipos y características con que se llevan a cabo, ganando espacio en la esfera pública, las ciencias del comportamiento y la esfera gubernamental, esta última como responsable de que tales conductas sean prevenidas, investigadas, perseguidas y sancionadas.

Este tipo de acontecimientos, que acapara titulares en todas las latitudes del planeta desde tiempos inmemorables, cuenta con figuras muy conocidas, tales como Jack el Destripador, Jeffrey Dahmer (el caníbal de Milwakee), Wayne Gacy (el payaso asesino), Robert Hansen (el carnicero panadero), Joe Metheny (el hamburguesero), Ted Bundy, Andrei Chikatilo, Dorothea Puente, Zodiak (el asesino del Zodiaco), Dennis Lynn Rader (BTK), Richard Ramírez, Peter Kürten (el vampiro de Düsseldorf), o Ed Gain (quien fuera inspiración para los personajes de las películas Psicosis, La matanza de Texas o El Silencio de los Inocentes, por mencionar algunos; condición de la cual nuestro país no es la excepción, contando entre los más conocidos a Francisco Guerrero (El Chalequero), Gregorio “Goyo” Cárdenas (El Estrangulador de Tacuba), Higinio Sobera de la Flor (El Pelón), Mario Alcalá Canchola (el Jack Mexicano), las hermanas González Valenzuela (Las Poquianchis), Juana Barraza Samperio (La Mataviejitas), Raúl Osiel Marroquín (El Sádico), José Luis Calva Zepeda (El Caníbal de la Guerrero), Andrés Mendoza (El Monstruo de Atizapán) entre muchos otros.

A esta lista se ha sumado recientemente el caso de Miguel Cortés Miranda, químico farmacobiólogo residente de la alcaldía Iztacalco en la CDMX, quien atacara brutalmente a la hija de su vecina, María José de 17 años de edad, abusando sexualmente de ella y privándola de la vida apuñalándola, dejando gravemente herida a su madre Cassandra quien intentara defenderla, la cual se debate en el hospital entre la vida y la muerte, acto por el cual fuera sometido por los vecinos y detenido por las autoridades, quienes, al momento de llevar a cabo las pesquisas en su domicilio, efectuaran un macabro hallazgo, al descubrir siete cráneos humanos, una cantidad significativa de identificaciones, un diario en el que apuntaba con precisión sus crímenes y modus operandi, así como herramientas tipo sierra, lo que ha llevado a creer que podría estar involucrado en la muerte de al menos 20 mujeres, de las cuales algunos cuerpos habrían desaparecido por medio de procesos químicos, y entre las que se encontrarían estudiantes, laboratoristas, sexoservidoras, compañeras de trabajo y una ex pareja sentimental, motivo por el cual se cree que su actividades podrían haber dado inicio desde hace una década, lo que le ha valido el mote de “El Dahmer Mexicano” (Jeffrey Dahmer fue un asesino serial y agresor sexual estadounidense que cometiera el asesinato y desmembramiento de diecisiete hombres y adolescentes entre 1978 y 1991) sumándose a la lista de 13 feminicidas seriales (personas que privan de la vida de forma sistemática y constante por un tiempo indeterminado, debido a un odio generalizado hacia las mujeres por el simple hecho de serlo, a través de acciones planeadas, organizadas y metódicas con tendencia a cometer actos de necrofilia) en la última década en el país, vinculado actualmente a proceso bajo la medida de prisión preventiva en el reclusorio oriente de la Ciudad de México,

Sin duda un caso que pasará a la historia en la memorabilia de los asesinos seriales en nuestro país y el mundo. Seguiremos de cerca el curso de los acontecimientos.

@ottorenecaceres

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