Asociaciones y ciudadanos de Guanajuato capital se unen para rescatar garambullos

Guanajuato, Gto.- Sin importarles las grillas, las politiquerías, las autoridades que no hacen su trabajo y mienten, o los partidos políticos, este domingo 2 de agosto, a las 8 de la mañana, un grupo de alrededor de 35 ciudadanos acudió a las inmediaciones de la mina La Garrapata, en Guanajuato capital, para tratar de rescatar parte de los cactus de garambullo que fueron destrozados en esa zona en días recientes. Daños por los cuales se señaló a los organizadores de la carrera Ultra Guanajuato Series 2026, mismos que se deslindaron de las acusaciones.

Integrantes de las asociaciones civiles Brigada Voluntaria de Manejo de Fuego Los Chuines, Proyecto Pastita, Cañadas Vivas Ex Hacienda Santa Teresa, Grupo de Senderismo Las Tortugas, Senderos del Mictlán y ciudadanos en general, acudieron con la intención de salvar los centenarios cactus de garambullo que fueron destrozados y dejados a un costado del camino para morir.

La gente se organizó e hizo una línea humana para, poco a poco, poder sacar cerca de una tonelada de fragmentos de garambullo, a fin de que pudieran ser trasladados a nuevas zonas donde serán plantados para evitar su pérdida.

Según la doctora Michelle Farfán, voluntaria de la Brigada Los Chuines, se trataba de árboles padre que al menos databan del siglo XIX, los cuales tienen una importancia crucial para los ecosistemas, ya que son los semilleros o portagranos, cuya función es proteger el suelo y producir semillas para lograr la regeneración natural de nuevas generaciones de vegetación. Además, con su gran tamaño crean microclimas que cuidan a las plántulas jóvenes del calor extremo o la lluvia fuerte.

“La idea fue darles una segunda oportunidad de vida a los garambullos, que son plantas muy nobles. Como los nopales, las cactáceas en general, uno las puede volver a plantar; solo tiene que esperar un tiempo de cicatrización de la planta de alrededor de un mes”, comentó la doctora Farfán.

Muchos de estos garambullos serán replantados en la ex hacienda Santa Teresa, donde hay terrenos propicios para que se desarrollen.

Una muestra de que los cerros de Guanajuato sí tienen quien los cuide, de que los buenos siempre somos más y de que la fuerza ciudadana puede incluso contra la apatía y omisión de las autoridades.

“Nosotros estamos trabajando, estamos haciendo las cosas por la madre tierra. La ciudadanía tiene la última palabra. Ellos ya saben que somos combatientes de incendios forestales, hacemos trabajo de prevención, no recibimos dinero de ningún partido político, tampoco estamos recibiendo apoyo del municipio. Nuestro trabajo es totalmente voluntario y por amor a la madre tierra”, dijo al finalizar Michelle Farfán.