1.- Libia al frente de la GOAN: la prueba del equilibrio

La gobernadora Libia Dennise García Muñoz Ledo asumió la presidencia de la Asociación de Gobernadores de Acción Nacional (GOAN), en relevo de la mandataria de Chihuahua, María Eugenia Campos Galván.
El cambio llega en un momento complejo, marcado por la confrontación de Campos con el gobierno federal tras la polémica por la presencia de agentes de la CIA en operativos estatales. Hasta ahora, ese conflicto ha sido asumido prácticamente en solitario por la gobernadora chihuahuense, quien acusa un doble rasero: mientras a ella se le señala de “traición a la patria”, a gobernadores de Morena se les protege.
Con Libia al frente de la GOAN se abre un escenario distinto. Primero, la asociación ya no tiene el peso político que tuvo en el sexenio de Andrés Manuel López Obrador. Hoy el PAN gobierna apenas cuatro estados y el bloque funciona más como un espacio de coordinación que como un verdadero contrapeso al gobierno federal.
Ahí está uno de los principales retos para la gobernadora de Guanajuato. A diferencia de otros mandatarios panistas, ha construido una relación institucional y cercana con la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo. Ha evitado la confrontación, privilegiado el diálogo y conseguido mantener el trabajo coordinado, particularmente en materia de seguridad. Esa fórmula le ha dado resultados que son medibles.
La incógnita es si podrá mantener ese equilibrio ahora que también tendrá que representar las posturas de los gobernadores panistas, pero sobre todo la forma en que abordaría momentos de respaldo al partido, donde no se coincidirá con la estrategia de no confrontación.
Además, Mauricio Kuri González, María Teresa Jiménez Esquivel y María Eugenia Campos Galván concluirán sus gobiernos el próximo año, por lo que la gobernadora será, de facto, el rostro más visible del panismo en los estados durante la antesala y el proceso electoral de 2027.
Más que una posición de poder, la presidencia de la GOAN es una vitrina nacional, donde podríamos hablar de dos escenarios generales: si consigue mantener una buena relación con el gobierno federal sin renunciar a defender las posiciones de su partido, fortalecerá su perfil político dentro del partido. Si ese equilibrio se rompe, esa misma exposición podría convertirse en un desafío mayúsculo para su figura y para su administración.
2.- El PAN gana otra prórroga

Los diputados panistas en la Comisión de Justicia seguirán buscando cualquier resquicio, por mínimo que sea, para frenar el avance de la despenalización del aborto. Ayer evitaron que se votara el dictamen consolidado de tres iniciativas, dos de Morena y una de Movimiento Ciudadano.
El argumento del diputado Rolando Alcántar Rojas resulta hasta gracioso, porque según el panista, en pocas palabras, el asunto no estaba suficientemente discutido. Pocos temas han sido tan debatidos en el Congreso de Guanajuato como la despenalización del aborto.
Hay que reconocerle al PAN la disciplina con la que ha construido su estrategia. Más allá de contar con la mayoría en la Comisión de Justicia para aplazar el dictamen, ha procurado revestir cada retraso de argumentos, particularmente en los procedimientos legislativos. Y lo han hecho frente a una presidencia rebasada y a una oposición que, en términos jurídicos y parlamentarios, ha mostrado poca eficacia para exhibir las maniobras tramposas en este asunto.
Lo de ayer era un desenlace cantado. El PAN volvió a ganar tiempo en su apuesta por evitar que sea el Congreso el que despenalice el aborto. El objetivo se mantiene en que sea la Suprema Corte la que termine por dejar sin efectos los artículos que criminalizan el aborto voluntario.
Para el PAN el mayor costo político no está en retrasar la despenalización, sino en que se apruebe desde el Congreso. De ahí su interés por prolongar el debate y dejar que, eventualmente, sea la Suprema Corte la que lo haga. Los argumentos de David Martínez Mendizábal y Sandra Pedroza Orozco sobre la obligación de garantizar derechos no alterarán una estrategia definida por consideraciones políticas más que jurídicas.
3.- Zoológico de León tiene nuevo presidente ante crisis inédita

El Consejo del Parque Zoológico de León nombró a Carlos Caballero Acosta como su nuevo presidente, tras la cantada y necesaria salida de Rebeca González Pasini, que deja la posición en medio de la mayor crisis que ha enfrentado el centro de conservación. No toda la responsabilidad recae en ella, pero sí le corresponde haber prolongado una permanencia que dejó de tener sentido cuando los resultados simplemente no llegaban.
Aunque oficialmente renunció el 24 de julio por motivos personales, en realidad su salida respondió al tamaño de una crisis que semana tras semana sumaba un nuevo episodio y que terminó por obligar a la alcaldesa, Alejandra Gutiérrez Campos, a intervenir.
González Pasini se despidió de la presidencia atribuyendo a los medios de comunicación la caída en la afluencia de visitantes y el desplome de más del 40% en los ingresos propios respecto al año pasado.
Con ese capítulo cerrado, el reto comienza para Caballero Acosta, quien llega con el respaldo pleno de la alcaldesa. El exdirector del Instituto Municipal de Vivienda de León (Imuvi), durante la administración de Ricardo Sheffield Padilla, conoce la administración pública y cuenta con el apoyo del Consejo, condiciones que, en teoría, deberán ayudar a reencaminar el zoológico.
Además de la prueba administrativa, también hay una política. Cada vez son más los integrantes del Consejo que cuestionan el programa Pásale Gratis por el impacto que ha tenido en las finanzas del zoológico. Tarde o temprano, ese debate tendrá que llegar a la mesa del nuevo presidente. La duda está en si Caballero Acosta estará dispuesto a revisar una política que varios consejeros consideran insostenible o si interpretará el respaldo de la alcaldesa como una invitación a no tocar uno de sus programas más populares, pero que está terminando por afectar a la paramunicipal.
Contra Retrato
Isaac Piña Valdivia

“Mi salida no es producto de ninguna coyuntura ni de una decisión impulsiva. Todo lo contrario, es resultado de una profunda reflexión sobre el rumbo que quiero darle a mi participación política. Creo firmemente que los partidos deben evolucionar”.
El discurso del director de la Comisión Municipal del Deporte (COMUDE) de León tras salida del PAN para incorporarse a Movimiento Ciudadano, alcanza poco frente a su trayectoria. Piña Valdivia es uno de esos políticos que han logrado mantenerse en la nómina pública, pero no por la construcción de un liderazgo propio, sino por a quienes les ha sido leal, particularmente en los últimos años.
En 2021 fue candidato del PAN a la alcaldía de Salamanca, impulsado por el exgobernador Miguel Márquez Márquez. Aun con un Morena muy golpeado por el desgaste de la cuestionada administración de Beatriz Hernández Cruz, sufrió una derrota contundente frente a César Prieto Gallardo. Sin embargo, el respaldo de Márquez volvió a aparecer para abrirle espacio en la administración de Alejandra Gutiérrez Campos, donde encontró un nuevo refugio político y chamba.
Por eso resulta difícil comprar el discurso de la renovación y la evolución de los partidos. La carrera de Piña Valdivia no se ha distinguido por desafiar las viejas prácticas, sino por adaptarse a ellas y mantenerse cerca de quienes han tenido la capacidad de sostenerlo políticamente o en la nómina. Poco creíble que su llegada a Movimiento Ciudadano responda a una convicción ideológica
Eso sí, hay que reconocerle una característica: la lealtad hacia quienes lo han impulsado le ha rendido frutos. Lo mantuvo en la administración pública y ahora le abre una nueva etapa de la mano de la alcaldesa de León, quien ha demostrado que sabe recompensar a quienes permanecen en su círculo de confianza y la han acompañado en su cruzada naranja, aunque en el caso del director municipal sea porque no tenía de otra.
