Aunque el choque no pudo observarse directamente debido a las condiciones de visibilidad, un telescopio ubicado en Chile registró una columna de material expulsado tras la colisión, considerada por los especialistas como una fuerte evidencia del impacto.
Telescopio detectó rastros del choque lunar

El astrónomo Carl Schmidt, de la Universidad de Boston, aseguró que las observaciones realizadas por su equipo ofrecen pruebas contundentes del accidente.
Según explicó, el Telescopio Extremadamente Grande del Observatorio Europeo Austral detectó una estela compuesta por sodio y litio que se extendió decenas de kilómetros en el espacio durante varios minutos después de la colisión.
Aunque no existen imágenes directas del momento del impacto, los investigadores consideran que la evidencia obtenida mediante observaciones telescópicas confirma que el cohete terminó desintegrándose sobre la superficie lunar.
El impacto era inevitable tras desviarse de su ruta
Días antes del accidente, el astrofísico retirado Jonathan McDowell había advertido que la etapa superior del cohete, con un peso aproximado de cuatro toneladas, seguía una trayectoria que inevitablemente terminaría en la Luna.
El especialista señaló que las últimas observaciones realizadas mostraban que el objeto avanzaba directamente hacia el satélite natural y afirmó que no tenía dudas de que el cohete terminaría convertido en miles de fragmentos sobre la superficie lunar.

¿Dónde ocurrió el impacto?
El punto estimado del choque se localiza cerca del cráter Einstein, una región árida situada en el borde occidental iluminado de la Luna, próxima al límite entre la cara visible y la cara oculta.
Debido a la ubicación del impacto, los expertos señalaron que resultaba prácticamente imposible observar desde la Tierra el destello o la nube de polvo generada por la colisión. Las mejores posibilidades de documentar el evento recaen en las sondas que actualmente orbitan el satélite.
SpaceX trabaja con la NASA para evitar nuevos incidentes
La directora de vuelos tripulados de SpaceX, Julianna Scheiman, explicó que el accidente nunca formó parte del plan de la empresa y aseguró que la compañía colabora con la NASA para desarrollar mecanismos que eviten incidentes similares en futuras misiones.
Indicó que una combinación de la actividad solar y la influencia gravitacional modificó la trayectoria del cohete, lo que terminó provocando el impacto contra la superficie lunar.

El incidente vuelve a poner sobre la mesa el creciente problema de la llamada basura lunar, un fenómeno que podría intensificarse conforme aumenten las misiones espaciales impulsadas por potencias como Estados Unidos y China.
No es la primera ocasión que ocurre un accidente de este tipo. En 2022, una etapa de un cohete chino también impactó accidentalmente la Luna tras concluir una misión espacial.
Especialistas consideran probable que otros restos de cohetes hayan colisionado con el satélite durante décadas sin haber sido detectados, debido a la falta de sistemas de seguimiento tan avanzados como los actuales.
Mientras continúan las exploraciones lunares y se preparan nuevas misiones tripuladas, científicos y agencias espaciales trabajan en estrategias para reducir la acumulación de desechos y minimizar los riesgos que representa la basura espacial para futuras operaciones.
