272 peregrinas de Acámbaro llegan a la Basílica de Guadalupe tras diez días de caminata

Acámbaro, Guanajuato .- Después de diez días de caminar, cansancio, esfuerzo y momentos de profunda reflexión espiritual, 272 peregrinas de la Parroquia de San Francisco de Acámbaro, acompañadas por 23 personas de apoyo, llegaron con bien a su destino en la Basílica de Guadalupe, cumpliendo una vez más con una tradición marcada por la fe, la devoción y el agradecimiento a la Virgen de Guadalupe.

272 peregrinas de Acámbaro llegan a la Basílica de Guadalupe tras diez días de caminata
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Maribel Terrazas Rodríguez, presidenta de la Asociación de Peregrinos Guadalupanos de la Parroquia de San Francisco, expresó su alegría por el regreso y destacó que cada año representa una experiencia diferente para quienes emprenden este recorrido, pero que la fe y el amor a la Virgen permiten superar las dificultades que se presentan durante el camino.

“Es un gran gusto que todas las peregrinas hayan llegado con bien. Cada año es diferente, pero cuando se vive con fe y con amor, pues todo es posible”.

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Terrazas Rodríguez también agradeció al Parroco, al Gobierno Municipal, a los bienhechores y a todas las personas que, de alguna manera, contribuyen para que esta peregrinación pueda llevarse a cabo y las participantes cuenten con el acompañamiento y apoyo necesario durante el trayecto.

Para Maribel esta tradición tiene además un significado profundamente personal sumando 15 años como peregrina, luego de que una situación delicada de salud la llevó a realizar una manda a la Virgen de Guadalupe. Recordó que fue su padre, quien en vida también fue peregrino guadalupano, quien la invitó a pedirle a la Virgen que intercediera por ella. Tras superar aquella situación, decidió continuar caminando año con año hacia los pies de la “Morenita del Tepeyac”, convencida de que su fe ha sido parte fundamental de su vida.

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Tuve un problema muy grave de salud y hice una manda. Mi papá, pues en paz descanse, era peregrino guadalupano; él fue el que me invitó a pedirle a la Virgen ese milagro, me lo concedió. Y pues hasta el día de hoy he recibido muchísimos milagros. Por fe, por amor, caminamos hacia los pies de la Morenita”, finalizó.

Entre las peregrinas también se encuentra Cristina García Parachi, quien cuenta con 31 años de participar en esta tradición. “El peregrinar representa una oportunidad para agradecer y mantener viva mi relación de fe con la Virgen de Guadalupe. Comencé a participar con la esperanza de recibir un milagro y que, con el paso de los años, he vivido experiencias que considero importantes en mi vida espiritual“.

Uno de los momentos que más recuerda la peregrina ocurrió después de una etapa particularmente complicada durante una peregrinación. Explicó que llegó con fuertes molestias en los pies, hinchazón y ampollas, al grado de pensar que ya no podría continuar.

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Sin embargo, después de pedirle a la Virgen que la ayudara, aseguró que pudo recuperarse y continuar nuevamente con el recorrido.

Su experiencia también la ha llevado a invitar a más mujeres

“Ya no podía avanzar por los rosarios. De ahí de la tarde ya me curé mis pies, me bañé y todo, y otro día en la mañana me curé mis ampollas y amanecí bien, y seguí con ella otra vez”. Su experiencia también la ha llevado a invitar a más mujeres a incorporarse a la peregrinación. Explicó que muchas comienzan diciendo que solamente participarán una vez, pero al llegar a la Basílica y vivir la experiencia de encontrarse frente a la Virgen, deciden regresar en años posteriores.

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Para Cristina, la peregrinación no solamente representa caminar durante varios días, sino compartir experiencias, rezar, acompañarse entre mujeres y fortalecer la fe. Por ello, invitó a quienes tengan la inquietud de participar a hacerlo con entusiasmo y disposición, pues considera que la experiencia transforma la manera en que se vive el camino y la llegada al santuario.

Entre las participantes de este año también estuvo Laura Olivia Rodríguez López, quien realizó por primera vez el recorrido hacia la Basílica de Guadalupe.

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A diferencia de quienes tienen décadas participando, para Laura este año significó enfrentarse por primera vez a una experiencia que había pensado realizar desde hacía tiempo, pero que por cuestiones laborales y personales no había podido concretar.

Explicó que durante varios años había tenido el deseo de realizar la peregrinación, pero fue hasta este año cuando sintió que era el momento indicado para hacerlo. “Era algo que yo ya tenía planeado o pensado desde hace tiempo, como que sentía ese deseo de ir, pero por mi trabajo, por otras cuestiones, no se había dado. Y este año dije: este año lo tengo que hacer”.

272 peregrinas de Acámbaro llegan a la Basílica de Guadalupe tras diez días de caminata
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Uno de los aspectos que más valoró fue el acompañamiento y orientación que recibió de otras peregrinas, particularmente de Ceci, quien la apoyó y le brindó la información necesaria para enfrentar una experiencia que, reconoció, era completamente nueva para ella. Laura señaló que, pese a tratarse de una caminata de varios días, encontró momentos muy especiales y una convivencia que hizo que el esfuerzo físico valiera la pena. “Estuvo muy bien, lo recomiendo, vivir la experiencia”.

Más allá de los kilómetros recorridos, las ampollas, el cansancio y las jornadas difíciles, para las participantes queda la satisfacción de haber llegado nuevamente a los pies de la Virgen de Guadalupe, fortaleciendo una tradición que continúa reuniendo a cientos de mujeres de Acámbaro y la región alrededor de la fe, la esperanza y el agradecimiento.