Sheinbaum niega represalia contra China por aranceles a fertilizantes: “No es un tema político”

Ciudad de México, México.- La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, rechazó que los aranceles impuestos a fertilizantes provenientes de China tengan un trasfondo político o representen una represalia por las medidas comerciales adoptadas recientemente por el gobierno chino contra productos mexicanos.

Durante su conferencia matutina de este lunes, la mandataria explicó que la Secretaría de Economía mantiene comunicación tanto con las autoridades chinas como con los productores mexicanos para abordar el tema.

“No, tiene que ver con otro tema”, afirmó Sheinbaum al ser cuestionada sobre una posible relación entre ambas medidas comerciales.

La declaración ocurre después de que México estableciera una cuota compensatoria a las importaciones de sulfato de amonio originarias de China, apenas unos días después de que Beijing anunciara aranceles antidumping contra la nuez pecana mexicana.

¿Por qué México impuso aranceles a fertilizantes de China?

El 14 de agosto se publicó en el Diario Oficial de la Federación (DOF) la resolución correspondiente a la investigación por presuntas prácticas desleales de comercio internacional en las importaciones de sulfato de amonio procedentes de China.

De acuerdo con la resolución, México determinó imponer una cuota compensatoria definitiva de 0.1488 dólares por kilogramo a las importaciones de este fertilizante.

La medida aplica al producto originario de China, independientemente del país desde el que sea enviado a México, y contempla las mercancías clasificadas bajo la fracción arancelaria 3102.21.01 de la TIGIE o cualquier otra que corresponda.

Consulta la resolución publicada en el Diario Oficial de la Federación

La decisión deriva de una investigación relacionada con discriminación de precios, es decir, la venta de productos importados a precios que pueden afectar las condiciones de competencia de los productores nacionales.

Sheinbaum sostuvo que la Secretaría de Economía trabaja directamente con los productores y mantiene comunicación con sus contrapartes en China mediante la Embajada de China en México.

China también impuso aranceles a productos mexicanos

El contexto comercial entre ambos países se tensó después de que China anunciara aranceles antidumping provisionales a la nuez pecana procedente de México.

La medida fue anunciada el 10 de agosto y estableció una tarifa de 51.6 por ciento para las importaciones mexicanas, mientras que las provenientes de Estados Unidos quedaron sujetas a un arancel de 54.3 por ciento.

El gobierno chino explicó que la decisión derivó de una investigación iniciada en septiembre de 2025. Según sus autoridades, la nuez pecana procedente de México y Estados Unidos se comercializaba en territorio chino a precios artificialmente bajos, lo que habría provocado afectaciones a los productores locales.

Por ahora, el gobierno mexicano sostiene que la cuota aplicada al sulfato de amonio responde a un procedimiento comercial y no a una reacción política frente a las medidas de Beijing.

México también ha aumentado aranceles a productos de China

La nueva cuota para los fertilizantes se suma a una política comercial más amplia implementada por México.

En diciembre de 2025, el Congreso aprobó modificaciones a la Ley de los Impuestos Generales de Importación y de Exportación, con las que se establecieron nuevos aranceles para mercancías procedentes de países con los que México no mantiene un tratado comercial vigente.

Las tasas aplicables a distintos productos se ubican entre 10 y 50 por ciento.

El secretario de Economía, Marcelo Ebrard, ha defendido en distintas ocasiones la facultad del gobierno mexicano para establecer aranceles a productos chinos.

El argumento de la Secretaría de Economía es que estas medidas buscan nivelar las condiciones de competencia y proteger a sectores de la industria nacional frente a importaciones que puedan comercializarse en condiciones consideradas desleales.

En ese sentido, el gobierno de Sheinbaum insiste en que los nuevos gravámenes a productos chinos responden a criterios comerciales y económicos, y no a un intento de confrontación política con Beijing.