Guanajuato, Guanajuato.- Al compás de la Banda de Guerra Insurgentes y entre los secos latigazos del diablito del Torito tronando su chicote contra el suelo, cuadrillas de cargadores y cargadoras llevaron en andas la imagen del Cristo Negro, conocido como el Señor de Gutiérrez, en su tradicional procesión por las calles de San Sebastián, el Puertecito y la glorieta de Embajadoras.

La peregrinación partió de la capilla anexa al Templo de San Sebastián
La peregrinación partió de la capilla anexa al Templo de San Sebastián. Al frente de la columna, la danza tradicional del Torito abrió paso entre los callejones empedrados, mientras hombres y mujeres se turnaban en relevos para cargar las andas con la imagen virreinal.
El cortejo descendió por el callejón del Puertecito hasta llegar a Embajadoras, punto donde el Cristo Negro tuvo una estancia frente a los vecinos y devotos congregados. En la retaguardia de la procesión, el sacerdote del templo acompañó el trayecto rezando junto a un grupo de fieles.

La devoción a esta imagen se remonta a mediados del siglo XVIII, cuando un hacendado de apellido Gutiérrez mandó levantar la capilla para ofrecer auxilio espiritual a los operarios de las haciendas de beneficio que trabajaban a lo largo del río Guanajuato.
El predio del templo y su capilla albergó además el antiguo camposanto de la cañada, sitio histórico donde en 1821 fueron sepultadas temporalmente las cabezas de Hidalgo, Allende, Aldama y Jiménez tras ser retiradas de la Alhóndiga, y donde se inhumaron cientos de víctimas durante las epidemias de cólera morbo de 1833 y 1850, hecho que afianzó el arraigo de la fe en el Cristo Negro y en San Sebastián como intercesores contra las pestes y enfermedades en la capital.

Tras la estancia en Embajadoras, las cuadrillas emprendieron el camino de regreso por el Puertecito hacia San Sebastián para depositar nuevamente la imagen en su altar y continuar con los festejos patronales con una misa en punto de las 7 de la noche.
