Instituto de las Mujeres de Celaya tenía reporte de abuela asesinada por su nieto; no quiso denunciar

Celaya, Gto.- En el Instituto Municipal de las Mujeres ya existía el reporte de que la mujer de la tercera edad que falleció tras las agresiones cometidas por su nieto, en la colonia Emiliano Zapata, era víctima de violencia familiar y de género. Sin embargo, la víctima no quiso presentar una denuncia de manera formal y tampoco solicitó ayuda a la dependencia.

Así lo informó, la directora del Instituto Municipal de las Mujeres, Alma Guadalupe Virgen Salazar, quien precisó que “alguien” realizó la denuncia vía telefónica -previamente a la agresión del pasado sábado-, pero la afectada no quiso denunciar e incluso cuando personal de la dependencia acudió al domicilio no les abrieron.

Pide a mujeres no normalizar la violencia

Por ello, la funcionaria hizo el llamado a las mujeres a no normalizar la violencia, ya que puede terminar un caso de violencia con consecuencias trágicas.

“Ya habíamos visto que sí (era violentada la víctima), pero la señora no se atrevió a denunciar, no quiso nada más… ella o un familiar se puso en contacto, pero no quiso denunciar, entonces pues ahí también nosotros no podemos hacer nada más que las visitas. Policía de género siempre nos apoya y hacemos algunas visitas, pero incluso hay veces que no nos abren o no nos quieren atender. Nosotros siempre les decimos: ‘miren, aquí estamos’, les dejamos papelitos, les dejamos trípticos, pero no siempre se atreven a hablar o denunciar. Hablaron, no supimos quién hizo la denuncia, nada más nos dijeron que se escuchaban ahí, que pues estaba sufriendo la persona y le hablamos a Policía de Género, pero no hubo manera, no nos abren”, señaló la funcionaria y detalló que el reporte fue previamente antes del sábado que fue asesinada por su nieto, aunque reconoció que, según los reportes, era constante la violencia que sufría la mujer.

El pasado sábado, un joven agredió a su abuela, una mujer de la tercera edad, en una vivienda de la calle Revolución Mexicana en la colonia Emiliano Zapata. Le ocasionó graves heridas que obligaron que la víctima fuera atendida en un hospital, sin embargo murió horas más tarde de la agresión.

Atienden hasta 120 mujeres al mes

La directora señaló que en la dependencia al mes se atiende un promedio de 120 mujeres en cuestiones psicológicas y a alrededor de 50 se les brinda asesoría legal.

Virgen Salazar explicó que la violencia ejercida por familiares directos, como hijos, nietos o sobrinos, suele ser difícil de detectar y denunciar, debido a que no se aplica de manera convencional el instrumento de valoración de riesgo feminicida —diseñado principalmente para relaciones de pareja— y a que muchas adultas mayores normalizan las agresiones o evitan actuar contra sus propios allegados.

“Desafortunadamente la violencia que más se vive es en el entorno familiar. Muchas de las personas sufren estos ataques y ni se lo esperan porque son de su gente más directa. Cuando viene de algún sobrino o de un nieto, muchas personas mayores no conocen este apoyo, no acuden a las dependencias o no saben que están viviendo violencia porque ya lo han normalizado”, dijo la directora.

La funcionaria agregó que, aunque los casos de agresiones extremas hacia mujeres de la tercera edad son pocas, suelen presentar reincidencia. Ante ello, insistió en que cualquier señal de alerta —desde agresiones verbales o control hasta violencia física— debe ser frenada a tiempo.

“Teníamos el dato de que más del 80 por ciento de las violencias se generan en el ámbito familiar. Nosotros las acompañamos y les damos atención psicológica, pero cuando se llega a la denuncia, la Fiscalía es la encargada. Lo importante es que las mujeres sientan que no están solas”, indicó.

Casos aumentan en fines de semana, festividades y eventos con consumo de alcohol

La funcionaria destacó que los incrementos de agresiones coinciden habitualmente con fines de semana, festividades o eventos asociados al consumo de alcohol.

Finalmente, enfatizó la importancia de tejer redes de apoyo familiares e institucionales, así como promover talleres de capacitación para la autonomía económica de las mujeres, factor clave para permitirles salir de los círculos de violencia.

“Muchas mujeres no se atreven a denunciar o a terminar un proceso porque dependen económicamente de la pareja. Les enseñamos un oficio o taller para que se animen a emprender. La red de apoyo es fundamental para que nadie se quede atrás”, indicó.