El presidente estadounidense anunció un acuerdo con la presidenta interina de Venezuela, Delcy Rodríguez, mediante el cual empresas privadas tendrían participación en la explotación de las enormes reservas de crudo venezolanas.
Trump aseguró que la operación permitirá a Estados Unidos tener control mayoritario sobre más de 65 mil millones de barriles de reservas probadas de petróleo y calificó el proyecto como el mayor acuerdo petrolero de la historia.
De acuerdo con el mandatario, la estrategia también permitiría incrementar el suministro de crudo hacia Estados Unidos y, a largo plazo, contribuiría a reducir los precios de la gasolina para los consumidores estadounidenses.
Sin embargo, el alcance del proyecto ha despertado dudas sobre las condiciones bajo las cuales las compañías estadounidenses operarían en Venezuela y sobre la capacidad del país para conservar el control de sus recursos naturales.
¿Cuánto petróleo de Venezuela controlaría EU?
Aunque todavía se conocen pocos detalles del acuerdo, una de las características que más ha llamado la atención es la magnitud de las reservas involucradas.
El proyecto contempla una nueva empresa con una concesión de 100 años sobre 17 campos petroleros. Según un funcionario estadounidense citado en la información disponible, esto convertiría a la compañía en el segundo mayor tenedor corporativo de reservas probadas de petróleo, únicamente detrás de Saudi Aramco.
La recuperación de la industria petrolera venezolana, sin embargo, requeriría inversiones multimillonarias. La infraestructura petrolera del país se encuentra deteriorada después de años de crisis económica, sanciones y una fuerte caída de la producción.
La intención de Washington es que compañías privadas estadounidenses participen en la recuperación de los campos y en el incremento de la producción.
¿Qué empresas de EU negocian con Venezuela?

Chevron es una de las principales compañías estadounidenses con presencia en Venezuela y figura entre las empresas que negocian la ampliación de sus operaciones.
Las conversaciones de Chevron y otras compañías energéticas son independientes de las inversiones que Estados Unidos pretende realizar directamente en los campos petroleros venezolanos.
Otra empresa vinculada al nuevo escenario es Halliburton, compañía especializada en servicios para la industria energética.
Además, el empresario venezolano Alejandro Betancourt se ha convertido en un intermediario relevante entre Washington y Caracas. De acuerdo con información publicada por Bloomberg, el magnate negocia una posible asociación con el Departamento de Defensa estadounidense.
Mientras tanto, ExxonMobil y ConocoPhillips se mantendrían fuera de las negociaciones por ahora.
El eventual regreso de grandes petroleras estadounidenses a Venezuela resulta especialmente relevante por los antecedentes de la industria en el país.
¿Por qué hablan de neocolonialismo por el plan de Trump?
El proyecto anunciado por Trump ha llevado a algunos analistas y académicos a recordar la relación que Estados Unidos mantuvo durante buena parte del siglo XX con América Latina.
Durante ese periodo, empresas estadounidenses tuvieron una participación considerable en la explotación de recursos naturales de distintos países de la región. En algunos casos, el enorme peso económico y político de Washington alimentó acusaciones de intervencionismo y neocolonialismo.
La preocupación actual parte de una interrogante similar: si las compañías estadounidenses terminan adquiriendo una posición dominante en la explotación petrolera venezolana, ¿qué ocurriría si en el futuro cambia nuevamente el gobierno de Caracas?
El antecedente venezolano resulta particularmente significativo porque el país ya vivió procesos de expropiación y nacionalización de activos extranjeros.
“Si yo fuera un inversionista en Venezuela en este momento, me preguntaría si en el futuro habrá un gobierno que desconozca los contratos”, señaló el economista venezolano Francisco Rodríguez, profesor de la Universidad de Denver.
Para los inversionistas, por lo tanto, no solamente será importante conocer las condiciones económicas de los nuevos acuerdos, sino también las garantías jurídicas que tendrán a largo plazo.
Venezuela ya expropió activos de ExxonMobil y ConocoPhillips

La historia reciente de la industria petrolera venezolana muestra los riesgos que pueden enfrentar las empresas extranjeras cuando cambia el escenario político.
Durante las transformaciones políticas de la década de 2000, el gobierno venezolano expropió y nacionalizó activos de ExxonMobil y ConocoPhillips.
Chevron, en cambio, logró conservar su presencia en el país y se convirtió en la principal petrolera estadounidense que continuó operando allí.
Este antecedente representa uno de los principales desafíos para el nuevo proyecto impulsado por Washington: establecer acuerdos suficientemente sólidos para evitar que futuras administraciones venezolanas reviertan las inversiones extranjeras.
La recuperación de la industria podría generar ingresos y empleos para Venezuela, pero también abre un debate sobre cuánto control conservará el Estado venezolano sobre uno de sus principales recursos estratégicos.
Trump vincula el petróleo con su nueva política hacia Venezuela
El anuncio petrolero ocurre en un contexto de profunda transformación de las relaciones entre Estados Unidos y Venezuela.
La nueva etapa comenzó después de la captura de Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses y del establecimiento de una relación más estrecha entre Washington y la administración encabezada de manera interina por Delcy Rodríguez.
Trump ha presentado esta política bajo la llamada Doctrina Donroe, una reinterpretación de la histórica Doctrina Monroe adaptada a su visión del hemisferio occidental.
El petróleo, sin embargo, no es el único elemento detrás de la estrategia estadounidense. El gobierno de Trump también ha señalado los procesos relacionados con narcotráfico y narcoterrorismo que enfrenta Maduro en Estados Unidos.
Al mismo tiempo, Washington sostiene que la recuperación de la industria petrolera venezolana mediante inversión estadounidense podría contribuir a reconstruir la economía del país sudamericano.
¿Qué gana Estados Unidos con el petróleo venezolano?

Para la administración Trump, el acuerdo tiene beneficios tanto económicos como estratégicos.
El acceso a una parte importante de las reservas venezolanas permitiría a empresas estadounidenses participar en uno de los mayores depósitos de petróleo del mundo, mientras que un aumento de la producción podría incrementar el suministro disponible para el mercado estadounidense.
Trump también sostiene que una mayor oferta de petróleo contribuiría a reducir los precios de la gasolina en Estados Unidos.
Para Venezuela, la llegada de capital extranjero representaría una oportunidad para reconstruir instalaciones, aumentar la producción y recuperar una industria que durante años fue uno de los principales motores de su economía.
El desafío será determinar si esta nueva alianza puede mantenerse durante décadas sin repetir los conflictos del pasado.
Con una concesión proyectada a 100 años, enormes reservas involucradas y una participación estadounidense sin precedentes, el acuerdo petrolero entre Washington y Caracas podría convertirse en uno de los proyectos energéticos más trascendentes del hemisferio. También pondrá a prueba la capacidad de Venezuela para atraer inversión extranjera sin perder el control sobre sus recursos estratégicos.
