El rector Leonardo Lomelí informó que, por el momento, la universidad no retomará el examen remoto debido a que todavía no existen las condiciones necesarias para garantizar que la prueba pueda realizarse con suficientes medidas de seguridad.
La decisión ocurre después de los resultados atípicos registrados en el proceso de admisión 2026-2027 y de la detección de casos en los que presuntamente se recurrió a inteligencia artificial (IA), ayuda externa u otros mecanismos para vulnerar los controles de la evaluación.
Mientras la universidad desarrolla un modelo que permita realizar pruebas a distancia de manera confiable, los aspirantes deberán presentar el examen de admisión de forma presencial.
¿Cómo será el nuevo examen presencial de la UNAM?

Aunque la aplicación será nuevamente presencial, esto no significa que la universidad vaya a regresar necesariamente al formato tradicional en papel.
Lomelí explicó que la UNAM utilizará dispositivos electrónicos precargados para realizar las evaluaciones. Este esquema ya fue empleado durante el denominado examen de control que se aplicó en agosto.
La estrategia busca conservar algunas de las ventajas de una evaluación digital, pero dentro de un entorno físico controlado por la universidad.
Con este mecanismo también se pretende mantener la posibilidad de realizar los exámenes en diferentes sedes del país, sin depender de que cada aspirante cuente con una computadora y una conexión a internet en condiciones adecuadas.
Comisión Técnica recomienda no aplicar otro examen remoto
La decisión de la UNAM está respaldada por el informe final de la Comisión Técnica para la revisión del examen de ingreso a licenciatura 2026-2027.
El grupo de especialistas recomendó que, por ahora, la institución no vuelva a utilizar un examen de ingreso remoto en línea para sus procesos de admisión a bachillerato y licenciatura.
La comisión consideró que cualquier modalidad futura deberá ser operativa, robusta y segura, además de estar acompañada por una evaluación de riesgos, costos y beneficios.
Entre las alternativas analizadas, la aplicación presencial mediante dispositivos electrónicos fue considerada la opción que actualmente ofrece mejores condiciones para garantizar la seguridad del proceso.
La recomendación, sin embargo, no implica que la UNAM haya descartado definitivamente los exámenes remotos. La institución podría reconsiderar esa modalidad cuando cuente con herramientas capaces de reducir los riesgos identificados.
¿Qué irregularidades detectó la UNAM en el examen en línea?

Uno de los principales problemas de la primera aplicación completamente remota estuvo relacionado con las limitaciones de los mecanismos de supervisión.
La comisión concluyó que los controles implementados no permitían detectar todos los comportamientos indebidos que podían ocurrir durante una prueba realizada desde el domicilio del aspirante.
El navegador utilizado podía restringir determinadas acciones en la computadora desde la que se presentaba el examen. Sin embargo, esa tecnología no tenía capacidad para controlar completamente lo que ocurría fuera de la pantalla.
Entre los riesgos identificados estuvieron la intervención de terceras personas, la utilización de materiales de consulta, el empleo de otros dispositivos electrónicos, determinadas formas de asistencia mediante audio y la coordinación previa entre usuarios.
La comisión hizo una precisión importante: identificar estos escenarios como riesgos de una prueba domiciliaria no significa atribuir automáticamente esas conductas a personas concretas. Para determinar responsabilidades se requiere evidencia suficiente y el respeto al debido proceso.
Detienen a dos personas por presunta trampa en examen de la UNAM

La polémica alrededor del examen de admisión también derivó en una investigación de la Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México.
Dos hombres fueron detenidos e investigados por su presunta participación en un esquema mediante el cual habrían presentado el examen en sustitución de algunos aspirantes.
El caso reforzó las preocupaciones de la universidad sobre la vulnerabilidad de una evaluación realizada fuera de sus instalaciones y sobre la necesidad de contar con mecanismos capaces de verificar la identidad de quien presenta la prueba.
Las investigaciones deberán determinar las responsabilidades correspondientes; la detención de los señalados no implica por sí misma una sentencia de culpabilidad.
