Tusk sostuvo que la información obtenida por los servicios de inteligencia apunta a que Moscú buscaría poner a prueba la capacidad de respuesta de la OTAN y debilitar la disposición de sus integrantes a aplicar el principio de defensa colectiva.
El primer ministro polaco señaló que existe un riesgo real de que drones u otros proyectiles alcancen el territorio de uno o varios países del flanco oriental de la alianza y provoquen daños. De acuerdo con su advertencia, una eventual incursión podría ser presentada por Rusia como un accidente para dificultar una respuesta coordinada de la OTAN.
La advertencia se produjo mientras Polonia reforzaba su vigilancia aérea ante los ataques rusos contra Ucrania. El 17 de septiembre, Rusia lanzó una nueva oleada de misiles y drones contra varias ciudades ucranianas, lo que llevó a Polonia a desplegar aviones de combate como medida preventiva, aunque Varsovia informó que no se produjo una violación de su espacio aéreo durante esa operación.
Rusia busca afectar la logística y la infraestructura de Ucrania
Según Tusk, uno de los principales objetivos de la estrategia rusa es debilitar la capacidad económica y logística de Ucrania, particularmente mediante ataques contra infraestructura indispensable para mantener el flujo de ayuda y suministros.
El jefe del Gobierno polaco anticipó que Ucrania podría enfrentar durante el próximo invierno una campaña sostenida de ataques contra sus principales ciudades, instalaciones de almacenamiento y redes ferroviarias.
La infraestructura ferroviaria tiene especial importancia debido a su papel en el traslado de suministros y ayuda occidental hacia territorio ucraniano. Polonia, que comparte frontera con Ucrania, constituye además una de las principales rutas de tránsito para ese apoyo.
Reuters informó que los ataques rusos de septiembre han incluido infraestructura energética y otros objetivos estratégicos en distintas regiones de Ucrania, mientras las autoridades polacas han incrementado las medidas preventivas ante la proximidad de los bombardeos.
Tusk también sostuvo que, de acuerdo con la información recibida por Polonia sobre las conversaciones entre Estados Unidos y Rusia, Moscú no estaría dispuesto a avanzar hacia negociaciones serias de alto el fuego sin obtener concesiones sustanciales de Kiev.
Polonia refuerza su cooperación militar con Ucrania
Las advertencias del primer ministro polaco coincidieron con su visita a Ucrania para reunirse con el presidente Volodímir Zelenski y discutir medidas de seguridad ante la intensificación de los ataques rusos.
Durante ese encuentro, Polonia anunció su incorporación a una coalición destinada a desarrollar capacidades de defensa contra misiles balísticos. La iniciativa busca desarrollar un sistema de menor costo que pueda complementar las capacidades existentes y fortalecer la defensa aérea ucraniana.
La cooperación ocurre mientras los países europeos buscan reforzar sus sistemas de defensa y proteger infraestructura crítica frente a posibles amenazas aéreas, cibernéticas y de sabotaje.
Fico y Babiš expresan preocupación por una escalada
La advertencia de Tusk también estuvo acompañada por declaraciones de otros dirigentes de Europa central.
El primer ministro de Eslovaquia, Robert Fico, afirmó que el escenario de seguridad regional se ha vuelto especialmente delicado. Aunque su Gobierno mantiene sus compromisos dentro de la OTAN, Fico ha expresado su oposición a que Eslovaquia quede involucrada directamente en una guerra entre Rusia y la alianza atlántica.
El político eslovaco también ha cuestionado las posibles consecuencias de una eventual activación del Artículo 5 de la OTAN, mecanismo mediante el cual un ataque contra un integrante puede ser considerado un ataque contra todos los miembros de la alianza.
Por su parte, el primer ministro checo, Andrej Babiš, advirtió sobre el riesgo de que la escalada en Europa termine desembocando en un conflicto de mayores dimensiones. En un discurso pronunciado en Praga, vinculó el deterioro de la seguridad internacional con el riesgo de una confrontación más amplia.
Estas posiciones muestran que, aunque los gobiernos europeos coinciden en la necesidad de reforzar su seguridad, existen diferencias sobre el nivel de participación que cada país debe asumir frente a la guerra en Ucrania.
