El Comando Central de Estados Unidos (CENTCOM) confirmó que la salida de las fuerzas y del equipo de la coalición de Erbil se realizó de manera ordenada. El retiro forma parte del acuerdo alcanzado entre Washington y Bagdad para cerrar la misión militar y avanzar hacia una relación bilateral de defensa.
La salida marca el final de la Operación Inherent Resolve, creada en 2014 para apoyar a las fuerzas iraquíes frente al avance de Estado Islámico, después de que el grupo tomara amplias zonas de Irak y Siria.
Aunque la misión contra el grupo yihadista termina en Irak, Estados Unidos mantendrá actividades de cooperación antiterrorista con el Gobierno iraquí, principalmente mediante entrenamiento especializado e intercambio de información de inteligencia.
De la invasión de 2003 al regreso de las tropas

La presencia militar estadounidense en Irak comenzó mucho antes de la Operación Inherent Resolve. En marzo de 2003, Estados Unidos encabezó la invasión del país con el objetivo de derrocar al Gobierno de Sadam Husein.
Tras años de ocupación, insurgencia y violencia sectaria, las tropas estadounidenses abandonaron Irak en 2011. Sin embargo, regresaron tres años después, cuando Estado Islámico avanzó rápidamente y llegó a controlar extensas zonas del territorio iraquí.
El regreso se produjo a petición del Gobierno de Bagdad y dio paso a una nueva coalición internacional destinada a combatir al grupo. La Operación Inherent Resolve se convirtió en el principal marco militar para asesorar, entrenar y respaldar a las fuerzas iraquíes y kurdas.
Con el debilitamiento de Estado Islámico como fuerza territorial, Estados Unidos e Irak acordaron en 2024 establecer un calendario para concluir la misión de la coalición y transformar la relación militar en una asociación bilateral de seguridad. El retiro concretado este miércoles representa la culminación de ese proceso.
La lucha contra Estado Islámico continuará desde Jordania

La salida de Irak no significa que Estados Unidos haya terminado sus operaciones contra Estado Islámico en Medio Oriente.
La Fuerza de Tarea Conjunta Combinada-Operación Inherent Resolve (CJTF-OIR) continuará activa, pero su cuartel general estará ahora en Jordania. Desde ese país, las fuerzas estadounidenses seguirán participando en operaciones contra los remanentes de Estado Islámico en Siria, en coordinación con integrantes de la coalición y el Gobierno sirio.
En Irak, en cambio, la responsabilidad de enfrentar a las células que aún permanecen activas recae en las fuerzas de seguridad nacionales, incluidos los combatientes peshmerga de la región del Kurdistán.
El Pentágono señaló que Washington mantendrá apoyo específico a sus socios iraquíes mediante capacitación e inteligencia y que continuará colaborando para impedir que Estado Islámico vuelva a establecerse en territorio iraquí.
Irak asume el control de su seguridad

El primer ministro iraquí, Alí al Zaidi, presentó la salida de las tropas extranjeras como el comienzo de una nueva etapa para el país, centrada en la soberanía y en el fortalecimiento de sus instituciones.
El Gobierno iraquí deberá asumir ahora de manera directa los principales desafíos de seguridad que persisten en el país, entre ellos la presencia de células de Estado Islámico y de grupos armados que mantienen estructuras independientes del aparato estatal.
La situación de las milicias respaldadas por Irán representa uno de los principales pendientes. El Gobierno de Al Zaidi ha planteado su desarme y su incorporación a las instituciones estatales, pero el proceso ha encontrado resistencia entre algunas de las facciones con mayor capacidad militar. La fecha prevista para completar ese proceso fue trasladada a junio de 2027.
