Salamanca, Gto.- A dos años del ataque armado contra un anexo de la colonia El Rosario, cerca de una veintena de familiares de las víctimas salieron a las calles para recordarlos y exigir que no sean olvidados, mientras las investigaciones permanecen, según los familiares, sin avances que les hayan sido informados por la Fiscalía.
La marcha partió de la calle Ébano, en la colonia Bellavista, y recorrió distintas vialidades hasta llegar al Jardín Principal, en la zona Centro, donde los familiares reiteraron su llamado a las autoridades para brindar mayor seguridad a los centros de rehabilitación.
Ya no esperan justicia de la Fiscalía

Karina Ortega, hermana de una de las víctimas, señaló que a dos años de los hechos, la Fiscalía no les ha informado sobre el avance de las investigaciones.
“Fiscalía no nos ha dicho nada. Y nosotros tampoco ya no hemos preguntado. Esperamos la justicia de Dios, no del hombre”, expresó.
Un dolor que no desaparece

Para los familiares, el aniversario no solo representa el recuerdo de sus seres queridos, sino también el dolor que permanece después de aquella tragedia.
“Miedo, temor, dolor. Sobre todo ese dolor que te queda latente y que vives, sientes que llega la fecha y tu corazón vuelve a latir de la misma manera”, relató Ortega.
Dijo que la pérdida de un familiar no desaparece con el paso del tiempo y que las imágenes de lo ocurrido regresan cada año.
“Tu vida ya no es igual. Aunque veas un psicólogo, de todos modos ahí está el problema, ahí está aquella huella que te dejaron”, señaló.
Estigma afecta a víctimas de ataque en anexo de Salamanca

La familiar también defendió a las personas que se encontraban internadas en el anexo y cuestionó el estigma que existe contra quienes enfrentan problemas de adicción.
“Todos merecemos una segunda oportunidad. Y ellos también se la merecían; ellos estaban en un proceso de incorporarse de nueva cuenta a nuestra sociedad”, afirmó.
Ortega sostuvo que quienes estaban en el anexo buscaban recuperarse y reconstruir sus vidas, por lo que pidió que estos espacios reciban mayor apoyo y seguridad.
“Que apoyaran más a los anexos y que hubiera más seguridad para ellos para que no llegaran y pasara lo que pasó con ellos”, demandó.

Recordó particularmente el proceso de recuperación que vivió su hermano y aseguró que pudo constatar un cambio en su comportamiento y en su vida. A dos años del ataque, las familias regresaron a las calles para mantener vivo el recuerdo de las víctimas y exigir que los anexos cuenten con condiciones de seguridad que eviten que una tragedia similar vuelva a repetirse.
La marcha terminó en el Jardín Principal, donde los familiares insistieron en que sus seres queridos no deben ser reducidos al estigma de una adicción, sino recordados como personas que, dijeron, buscaban una segunda oportunidad.
