El despliegue estadounidense tras un tiroteo en Texas
El viernes, cientos de efectivos de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos fueron movilizados cerca de la frontera entre ambas naciones, luego de que el fin de semana anterior se registrara un tiroteo contra la Guardia Costera estadounidense en la ciudad de Garceno, Texas.
Tras conocerse la información a través de medios mexicanos, las dependencias mexicanas emitieron un comunicado conjunto en el que precisaron que estos movimientos militares “forman parte de las ‘operaciones espejo’ entre ambos países”, orientadas a reforzar la seguridad fronteriza y marítima en la zona.

Así opera México en su lado de la frontera
De acuerdo con la Semar, la Armada de México despliega, a través del sector naval de Matamoros, Tamaulipas, un total de 159 elementos navales, 11 vehículos y dos drones en la franja fronteriza bajo su jurisdicción, como parte de la Operación Sable.
Por su parte, el Comando Norte de Estados Unidos ejecuta del lado estadounidense la operación denominada Vanguardia Ardiente, con el despliegue de aproximadamente 500 integrantes de sus Fuerzas Armadas, según detallaron las autoridades mexicanas.
México reitera respeto a la soberanía y cooperación sin subordinación
La Semar señaló que continuará con sus labores de vigilancia y seguridad en la frontera norte del país, y subrayó que cualquier mecanismo de cooperación o intercambio de información entre ambas naciones se realiza a través de los canales institucionales establecidos, con pleno respeto a la soberanía, atribuciones y jurisdicción de cada país.
Asimismo, la dependencia recordó que la relación bilateral se rige por los cuatro ejes de la política exterior del Gobierno de México: respeto a la soberanía, responsabilidad compartida, confianza mutua y cooperación sin subordinación.

Antecedente: la operación binacional “Águila Alta”
Este nuevo despliegue se da luego de que, el pasado 7 de septiembre, México y Estados Unidos concluyeran la operación binacional antidrones “Águila Alta”, implementada en la frontera entre Tijuana, Baja California, y San Diego, California, con el objetivo de detectar y combatir el uso de aeronaves no tripuladas por parte de grupos del crimen organizado dedicados al tráfico de drogas y personas.
De acuerdo con la Secretaría de la Defensa Nacional (Defensa), dicha operación se desarrolló del 31 de agosto al 21 de septiembre, como parte de las acciones coordinadas entre las Fuerzas Armadas de ambos países y agencias estadounidenses encargadas de hacer cumplir la ley, mediante reconocimientos simultáneos a lo largo de la frontera común, cada fuerza dentro de su propio territorio.
