El Sindicato de Inquilinas confirmó su fallecimiento y destacó el legado que dejó la mujer, cuyo caso pasó de ser un conflicto habitacional individual a convertirse en uno de los principales símbolos de las movilizaciones por el acceso a una vivienda digna en España.
“Tras su partida, nos quedamos con el ejemplo de lucha y el legado que ha dejado Maricarmen. Y, sobre todo, cumpliremos lo que ella siempre nos pedía: ‘luchad, seguid luchando por lo que es vuestro’”, señaló la organización.
Maricarmen fue desalojada tras vivir 71 años en la misma casa
El pasado 23 de septiembre, Maricarmen fue desalojada de la vivienda situada en la calle Alcalde Sainz de Baranda, en el distrito madrileño de Retiro, donde había vivido desde 1956.
El lanzamiento judicial se realizó después de varios intentos previos y en medio de una protesta de activistas y vecinos que buscaban impedir que abandonara el inmueble. Finalmente, la mujer fue sacada de su domicilio en camilla y trasladada al Hospital Gregorio Marañón debido a su delicado estado de salud.
El desalojo provocó una movilización que rápidamente superó el ámbito del barrio. Al día siguiente se realizó una protesta frente a un inmueble de Chamberí adquirido por la Comunidad de Madrid y, posteriormente, miles de personas marcharon por la capital bajo consignas relacionadas con el derecho a la vivienda.

Una de las movilizaciones terminó con la instalación de una acampada en la Puerta del Sol, desde donde los manifestantes comenzaron a exigir medidas contra los desahucios, los altos precios de los alquileres y las dificultades para acceder a una vivienda.
Su historia desencadenó una movilización nacional
La protesta alrededor del caso de Maricarmen creció durante los días posteriores a su desalojo. La acampada de la Puerta del Sol llegó a reunir cientos de tiendas y se convirtió en el punto central de un movimiento que posteriormente se extendió a otras ciudades españolas.
El Sindicato de Inquilinas vinculó las movilizaciones con una serie de reivindicaciones destinadas a modificar las políticas de vivienda, entre ellas medidas para limitar los desahucios y regular los alquileres.
El movimiento también convocó una huelga general para el 11 de noviembre, mientras que la crisis política derivada de las negociaciones sobre las medidas de vivienda llevó al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, a anunciar elecciones generales anticipadas para el 29 de noviembre.
En este contexto, el caso de Maricarmen dejó de ser únicamente una disputa sobre una vivienda y pasó a ocupar un lugar central en el debate público español sobre el acceso a un hogar.
Había un acuerdo para que Maricarmen regresara a su casa

Una de las circunstancias que marcó los últimos días de Maricarmen fue que finalmente se alcanzó un acuerdo para que pudiera regresar al inmueble del que había sido desalojada.
La representación legal de la mujer, el Sindicato de Inquilinas, la propiedad y la Empresa Municipal de la Vivienda y Suelo (EMVS) de Madrid participaron en las negociaciones que culminaron con un acuerdo para establecer un nuevo contrato de alquiler.
El convenio contemplaba un contrato de ocho años y una renta que no superaría el 30 por ciento de sus ingresos netos.
Sin embargo, el acuerdo llegó cuando Maricarmen ya se encontraba hospitalizada. La mujer no pudo regresar a la vivienda antes de su fallecimiento.
De acuerdo con información publicada este miércoles, Maricarmen murió apenas horas antes de que pudiera formalizarse el nuevo contrato que le habría permitido volver a su hogar.
Su abogada, Beatriz Duro, sostuvo que el proceso de desahucio tuvo un impacto severo sobre su estado físico y emocional y consideró que el desenlace pudo haberse evitado si el lanzamiento se hubiera suspendido. Estas declaraciones corresponden a la defensa de Maricarmen y no constituyen una determinación médica o judicial sobre la causa de su muerte.
