Irapuato, Guanajuato.- La presencia de jaurías de perros callejeros en el fraccionamiento Colinas del Río representa un riesgo para las y los habitantes, principalmente para las y los niños que ingresan a una escuela donde se imparten clases de preescolar, primaria y secundaria, advirtió Ramón Álvarez vecino de la zona, quien señaló que el problema persistía desde hacía varios años.
El habitante explicó que el fraccionamiento había sido utilizado recurrentemente como punto de abandono de perros, los cuales terminaban deambulando por las calles y agrupándose en jaurías de cinco, seis o hasta siete animales.
“Es un problema que tenemos desde hace varios años, que a Colinas del Río lo han agarrado de tiradero de perros”, comentó.

De acuerdo con su testimonio, la situación no solamente generaba molestias entre los habitantes, sino también preocupación por posibles ataques, pues aseguró que algunos animales habían mordido a personas y se habían abalanzado contra quienes transitaban por la colonia tanto en motocicletas como bicicletas.
El riesgo aumenta cuando varios perros se concentraban en un mismo punto
El riesgo aumenta cuando varios perros se concentraban en un mismo punto, además de que entre ellos había animales de distintos tamaños, incluidos algunos de gran dimensión que, según el vecino, llegaban a intimidar a quienes caminaban por el lugar.
Uno de los puntos que más le preocupaba es el camellón central de la avenida principal, donde se ha observado a grupos de perros cerca del acceso a un plantel educativo que recibe a estudiantes de preescolar, primaria y secundaria.

El vecino señaló que las familias tenían que modificar su recorrido para evitar pasar junto a los animales, especialmente las madres que llevaban a sus hijos pequeños al kínder.
“Ahí tienes que andar dándole la vuelta para que las señoras que van con los niños del kínder no pasen a un lado de los perros y las vayan a morder”, relató.
La concentración de los animales en las inmediaciones de la escuela generaba inquietud entre quienes utilizaban diariamente ese acceso, debido a que los menores podían encontrarse con varios perros durante sus traslados.
El habitante también explicó que la problemática había provocado desacuerdos entre los propios residentes, particularmente cuando se planteaba solicitar la intervención de la perrera para retirar a los animales de las calles.

Mencionó que en la colonia existían distintos grupos vecinales de seguridad y de ventas, entre otros, en los que llegaban a discutirse los incidentes relacionados con los perros.
Cuando alguien reportaba una mordedura o advertía que los animales se habían lanzado contra una persona, algunos vecinos proponían llamar a las autoridades del Cani. Sin embargo, esa posibilidad también genera inconformidad entre quienes defienden a los perros.
“Muchos empiezan a decir: ‘No, pues háblenle a la perrera’, y luego luego salen muchos que empiezan a insultar o agredir a los defensores de los perros. Empiezan ahí los pleitos de que nadie se hace cargo de los perros, pero cuando los echan a la perrera sí se molesta mucha gente”, expresó.
Ante este escenario, el vecino consideró que el abandono de animales continúa como un problema sin resolver en Colinas del Río, pues mientras los perros permanecen en las calles, las y los habitantes deben lidiar con los riesgos y las diferencias que surgen sobre qué hacer con ellos.
El residente insistió en que la presencia de jaurías no era reciente y pidió visibilizar una situación que, según dijo, llevaba varios años afectando la tranquilidad de las familias del fraccionamiento.
