Video | A sus 93 años, don Jesús sigue vendiendo en su puesto en Salamanca: “no me gusta estar de flojo”

Salamanca, Guanajuato.- Con 93 años de edad, don Jesús Cacique Ávila llegó al lugar donde desde hace 16 años instala su pequeño puesto de temporada frente al mercado Tomasa Esteves. Lo hace por mantenerse activo y con gusto, porque nunca le faltó para comer. “No me gusta estar de flojo; eso no va conmigo”, comenta, mientras cuenta que toda su vida se dedicó a cultivar la tierra, pero con el paso del tiempo lo tuvo que dejar.

Hoy, aunque las piernas le empiezan a fallar, aun así hace su esfuerzo. Llega a la zona centro a trabajar, lo que los comerciantes de la zona ven como un ejemplo, incluso las personas que a diario acuden a realizar sus compras.

 
Cada mañana llega a la calle Abasolo para instalar su puesto. Foto: Cuca Domínguez 

Siempre impecable, con su camisa y pantalón limpio y bien planchado, cuenta que vive con una hermana en una colonia al sur de la cabecera municipal.

“Soy el más viejo de los hermanos, pero ahí me tratan bien, se portan bien”, aclaró.

Cada mañana llega a la calle Abasolo para instalar su puesto, aunque a veces no logre vender mucho porque la mayoría de la gente pasa indiferente. Algunos pocos que ya lo conocen le ayudan con unos pesos siempre que pueden.

Apoyado con su bastón y sentado en la entrada de un negocio local, contó que inició en el comercio con la venta de camote y luego fue cambiando según la temporada: jícama, mango, ajos, lo que se pueda; sobre todo para mantenerse ocupado, porque insiste en que nunca fue una persona floja. Aunque no logra grandes ventas, cuando vendía camote lograba hasta 400 o 500 pesos, pero fue bajando cuando cambió a la fruta, donde solo vendía 200 o 150 pesos, porque en el negocio varían las ganancias.

Recuerda que desde que tenía 14 o 15 años cultivaba la tierra sembrando frijol, ajos, cebolla, jitomate, porque anteriormente no había gente floja.

 
Recuerda que desde que tenía 14 o 15 años cultivaba la tierra sembrando frijol, ajos, cebolla, jitomate. Foto: Cuca Domínguez

De sus hijos, dice: “Hace 3 años que no los he visto, porque viven lejos; ya están viejos igual que yo”, precisó, al mismo tiempo que agradece la ayuda que le dan las personas que pasan. Detiene un taxi para ir a dejar lo que la gente le ha llevado para apoyarlo, aunque aclara y reitera: “Nunca me ha faltado la comida”.

 

Más noticias de Salamanca

Aumenta venta de pirotecnia en Salamanca por fin de año; preocupan riesgos

Proponen regulación de pirotecnia tras lesiones y pérdidas de mascotas en Salamanca

Familia del pequeño Antonio, víctima de explosión de pirotecnia en Salamanca, piden apoyo para sus gastos