Ohio, Estados Unidos.- Carlos Alcaraz, reciente campeón de Wimbledon y Roland Garros, se enfrentó a Gaël Monfils en su primer partido del Masters 1000 de Cincinnati, un duelo que se vio interrumpido por la lluvia en un momento clave. El español lideraba 6-4 y 6-6 (1/3) en el tiebreak cuando el mal tiempo obligó a suspender el encuentro, dejando en vilo el desenlace de un enfrentamiento que había capturado la atención de los aficionados.

Alcaraz, quien no participó en el Masters ATP de Montreal para recuperarse tras ganar la medalla de plata en los Juegos Olímpicos de París, mostró un sólido rendimiento en el primer set, donde un quiebre temprano le dio la ventaja. Sin embargo, Monfils, de 37 años y con una carrera marcada por su estilo atlético y explosivo, complicó las cosas en la segunda manga. A pesar de varias oportunidades de quiebre para ambos jugadores, ninguno logró imponerse, llevando el set a un tiebreak antes de que la lluvia detuviera el partido.
El retraso en el juego representa un desafío adicional para Alcaraz, quien podría verse obligado a jugar dos partidos en un solo día si avanza a la siguiente ronda. La organización del torneo ha decidido que el encuentro se reanudará el viernes, con el vencedor enfrentándose al danés Holger Rune más tarde ese mismo día. Esta situación añade una carga física considerable, especialmente en un torneo tan exigente como Cincinnati, donde Alcaraz defiende su actuación de la final del año pasado.
Lluvia afecta a Carlos Alcaraz
La suspensión por lluvia no es un hecho aislado en la temporada, ya que varios torneos han enfrentado condiciones climáticas adversas que han forzado a los jugadores a disputar partidos consecutivos en un mismo día. Esto genera polémica sobre la falta de techos retráctiles en torneos de este nivel, que podrían evitar estas complicaciones. Para Alcaraz, lo positivo es que si cierra el partido en el tiebreak, el esfuerzo será mínimo; sin embargo, un tercer set podría complicar aún más su camino en el torneo.
El joven murciano, que ha expresado su deseo de terminar el año como número uno del mundo, enfrenta ahora un desafío doble: superar a Monfils y manejar la presión de jugar dos partidos en un solo día. Con el US Open a la vuelta de la esquina, Alcaraz tendrá que dosificar su energía y mantener su enfoque si quiere llegar en plena forma a Nueva York, donde también buscará brillar en el último Grand Slam del año.
