Guanajuato, Guanajuato.– Abigail Ávila ama los retos. Desde que inició su propia marca, Lula Oss, ha enfrentado adversidades que van desde compromisos contra reloj, hasta la competencia que representa la llamada ‘fast fashion’. Sin embargo, el amor por su trabajo y su concepto de la moda, han impulsado su creatividad y su marca.
El estilo es como un faro de luz que nos ayuda a romper el hielo con personas afines.

¿Quién es Abigail Ávila?
Originaria de Guanajuato capital, Abby estudió diseño de modas en la ciudad de León. Desde niña descubrió su habilidad para modificar su propia ropa y ajustarla a sus gustos personales. “Me llamaban la atención ciertos estilos que cuando era chica mis papás no me permitían comprar, porque pues aún ellos elegían mi ropa, así que con las prendas que tenía la alcance, algunas que mis tías me regalaban, las reciclaba y modificaba a mano para tener mi propio estilo”, relata.
En su adolescencia, comenzó a prestar atención a las tribus urbanas, y cómo sus atuendos eran parte de su identidad: “tanto las personas que se vestían como el ‘skate’, los ‘dark’, las personas más ‘preppy’, o quienes seguían las tendencias de las telenovelas de moda. Allí fue donde comienza a surgir mi interés por elaborar mi propia ropa”.

Todo comenzó como un análisis hasta sociológico de cómo los atuendos son un reflejo de la personalidad, de la búsqueda de pertenencia, de la necesidad de encajar en un contexto determinado. Pero Abby optó por la autenticidad y por brindarles la misma oportunidad a otras personas.
¿Desventajas?
Cuando estudiaba en la ciudad de León, ciudad de vocación zapatera y textil, se dio cuenta de que gran parte de sus compañeros ya estaban familiarizados con el uso de maquinaria. “Yo no sabía manejar ni las máquinas caseras, mucho menos máquinas industriales. Entonces los primeros vestidos que nos pedían los tenía que realizar completamente a mano”.
Lo que comenzó como una desventaja, se convertiría en su sello, “soy una persona sensible y un tanto romántica, entonces fui encontrando este amor por hacer prendas a la medida, como vestidos de ensueño para eventos importantes y de gran ilusión para muchas mujeres, como lo pueden ser graduaciones, los XV años, vestidos de novia”. Así fue como en 2015 decidió crear su propia marca, Lula Oss.

El proceso
Cada proceso es personalizado. “Me gusta crear un ambiente de complicidad y confianza con cada clienta, en la mayoría de los casos les sugiero distintas opciones, cortes que les favorezcan para resaltar las partes bellas de sus cuerpos y otras para disimular, y terminamos haciendo un ‘Frankenstein’ con las ideas que ellas tienen. Después de eso les hago un boceto para que ellas puedan visualizar mejor todos los detalles”, comparte Abby.
“Estamos para cumplir sueños”, agrega. “Busco que se enamoren de sus cuerpos, que se sientan más en paz con ellos, que hagan tregua, para que estén contentas, seguras y disfruten sus eventos”.

Vestido ‘a ciegas’
El mayor reto que ha enfrentado desde que existe Lula Oss, fue un vestido para una clienta de Estados Unidos. “Se casaba en Guanajuato, pero no podría venir, hasta un par de semanas antes de su boda”. Abby está acostumbrada a tomar las medadas en persona, realizar varias pruebas y elaborar una versión en manta antes de comenzar a trabajar con las telas, muchas veces, delicadas.
“Organicé diferente la logística de los procesos para adelantar todo lo posible, su vestido era muy muy muy bordado”, confiesa. Elaboró los patrones con las medidas que le enviaron, y aunque fue como “trabara a ciegas”, el vestido resultó un éxito. “No necesitó ajustes, ya después de ahí me pasé lleno a trabajar en lo que faltaba, ya que ya le habíamos adelantado a todo lo que se pudo en trabajo de bordado meses antes de que ella viniera”.

Competencia desleal
Gigantes de las ventas en línea como Shein, Aliexpress y Temu, amenazan el trabajo de los diseñadores como Abby.
Aunque se impongan más impuestos a dichas empresas, sus precios continúan siendo accesibles a casi todo tipo de público. Para las personas es más sencillo y barato consumir a través de una aplicación, y esto afecta el trabajo artesanal de los emprendedores.

“Nos llegan trabajos como levantar bastillas para un vestido de Shein, cuando a nosotros nos tocaba hacer esos vestidos antes”. Esta experiencia desalienta e insulta, en cierta manera, a quienes como Abigail Ávila apuestan por el trabajo a mano, la creatividad y la atención personalizada.
Pero Lula Oss sigue en pie, y abre sus puertas a cualquiera que busque un diseño único, que lleva impreso todo el trabajo, dedicación y amor de su creadora.

Redes sociales
Instagram: @lulaoss33
Facebook: Lula Oss
TikTok: @lulaoss
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