Ciudad de México, México.- El nuevo esquema de revisiones anuales obligatorias para el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) impuesto por la administración de Donald Trump se convertirá en un obstáculo directo para la llegada de grandes capitales a la industria automotriz mexicana.
Así lo alertó Guillermo Rosales Zárate presidente ejecutivo de la Asociación Mexicana de Distribuidores de Automotores (AMDA), al señalar que la falta de un horizonte regulatorio estable enfría la toma de decisiones corporativas a largo plazo.
Industria Automotriz Propone Aranceles de EE. UU. Menores al 15% Ante Revisiones del T-MEC
Guillermo Rosales presidente ejecutivo de la AMDA, señaló que ante la posible imposición de aranceles por parte de EE. UU., el mejor escenario es que estos sean menores al 15% que existen para Europa, Corea y Japón, aunque lo ideal sería mantener el T-MEC libre de aranceles para evitar las desfavorables condiciones frente a Asia y Europa.
Los acuerdos bilaterales con EE.UU, Japón y Corea del Sur aseguran una tasa fija del 15% en exportaciones vehiculares, sin la obligación de cumplir estrictas reglas de valor de contenido regional. En contraste, los automóviles mexicanos enfrentan un arancel base del 25% bajo la Ley de Expansión Comercial de Estados Unidos donde actualmente el sector ya sufre afectaciones financieras por aranceles estadounidenses del 50% en acero, aluminio y cobre; hecho que expresó como ofensivo el presidente Guillermo Rosales.

Revisiones Anuales del T-MEC amenazan los ciclos de planeación de la Industria Automotriz
La industria automotriz opera con ciclos de planeación muy extensos, donde los modelos en producción tienen una vida útil de 5 a 6 años, y cualquier cambio o desarrollo de un nuevo vehículo requiere un periodo previo de desarrollo no menor a cuatro años. Este proceso técnico abarca tres etapas estrictas: planeación, decisión y ejecución. Debido a estos tiempos, las revisiones anuales del T-MEC no representan una buena noticia para el sector, ya que rompen con la certidumbre de largo plazo necesaria para estas inversiones.
Las revisiones continuas durante la próxima década abren un compás de mayor incertidumbre que dificulta el ambiente favorable para la inversión que se vivía previamente bajo el TLCAN y el inicio del T-MEC. Aunque este escenario no se considera una ruta catastrófica para México, el desconocimiento de las reglas que prevalecerán en el futuro complica la asignación de nuevos modelos en las plantas de la región. Esto contrasta con la estabilidad lograda tras la migración al T-MEC, periodo en el que la industria mexicana reconfiguró con éxito sus procesos productivos y logró un crecimiento significativo en el sector de autopartes.

