Salvatierra, Gto.– Miles de claveles pasando de mano en mano, acompañados de sonrisas y miradas de asombro, volvieron a marcar una tradición que sólo se vive en Salvatierra, el desfile de Las Manolas, donde regalar flores es mucho más que un gesto, es una forma de compartir identidad y memoria.

Alrededor de 30 jóvenes participaron en el tradicional paseo, entregando claveles a salvaterrenses y visitantes que se encontraban a lo largo de las calles disfrutando del recorrido, en el marco de los festejos por el Día de la Candelaria.

Alrededor de 30 jóvenes participaron en el tradicional paseo del Día de la Candelaria, repartiendo flores a salvaterrenses y visitantes

Cada 2 de febrero, Salvatierra se llena de color, elegancia y tradición con este desfile que ha logrado mantenerse vivo a través de generaciones y que hoy es considerado uno de los eventos más representativos del municipio. El paseo rinde homenaje a la mujer salvaterrense y a la herencia cultural que distingue a esta ciudad.

Las manolas recorrieron las calles con vestidos de holanes, mantones de vivos colores, peinetas y peinados tradicionales, elementos inspirados en la estética sevillana. A su paso, lanzaron claveles al público, un acto simbólico que representa gracia y feminidad, y que con el tiempo se ha convertido en uno de los rasgos más característicos del desfile.

La tradición se remonta a principios del siglo XX, cuando las llamadas “damitas” acompañaban a los toreros en un paseo previo a las corridas, para que la población pudiera verlos aunque no asistiera a la plaza. Con los años, los toreros dejaron de participar, pero las manolas conservaron el recorrido y tomaron un papel central, dando origen al desfile popular que hoy se conoce.

Actualmente, el evento atrae a miles de visitantes de distintas partes del estado y del país, quienes además del desfile pueden disfrutar de actividades propias de la Feria de la Candelaria, como el Festival del Tamal, la venta de buñuelos, nieves artesanales, antojitos y artesanías en el jardín principal.

Además de las jóvenes participantes, el desfile fue encabezado por la Reina de la Candelaria 2026, acompañada de sus princesas Valeria Danae, Heidi Michelle y Allison, así como la marquesa, Maria Cardiel, dando mayor realce al recorrido.

El paseo inició a las 10 de la mañana y avanzó por calles como Hidalgo, Heroico Colegio Militar, Guerrero y Juárez, para finalizar frente a la presidencia municipal. A bordo de carros decorados con moños, abanicos y mantillas, las manolas continuaron con una tradición que, entre flores y sonrisas, sigue siendo uno de los mayores orgullos de Salvatierra.

Feria del Tamal: un éxito

Más de 25 mil tamales fueron comercializados durante la edición 2026 de la Feria del Tamal, realizada en el Jardín Principal de Salvatierra en el marco de los festejos por el Día de la Candelaria, consolidando a este encuentro gastronómico como uno de los más importantes de la región y como un referente en la preservación de la cocina tradicional.

Desde temprana hora, miles de personas acudieron al primer cuadro de la ciudad para disfrutar de una amplia oferta culinaria que incluyó también alrededor de 500 litros de atole. En esta ocasión participaron 27 puestos, cifra que representó un crecimiento aproximado del 20 por ciento en comparación con la edición anterior.

Más de 25 mil tamales fueron comercializados durante la edición 2026 de la Feria del Tamal, realizada en el Jardín Principal de Salvatierra en el marco de los festejos por el Día de la Candelaria, consolidando a este encuentro gastronómico como uno de los más importantes de la región y como un referente en la preservación de la cocina tradicional.

La variedad fue uno de los principales distintivos del evento. Los asistentes pudieron degustar tamales de chile verde, rojo, mole, rajas con queso, guayaba, piña, zarzamora, higo con mezcal, frutos rojos, mazapán, camarón, chapulín, cochinita pibil, frijol con chicharrón y canarios, además de corundas y tamales oaxaqueños.

Para acompañar, se ofrecieron atoles artesanales de cáscara, nuez, champurrado, cajeta, galleta, limón, camote, café, pinole, rompope, durazno y camote morado, así como otros platillos típicos como mole, pozole rojo, enchiladas y pambazos.

A la Feria del Tamal asistieron personas provenientes de municipios como Moroleón, Uriangato, Yuriria, Santiago Maravatío, Tarimoro, Acámbaro, Celaya y Cortazar, así como de estados vecinos como Michoacán, Querétaro y el Estado de México, además de algunos visitantes del extranjero.

Fe reúne a miles en Santuario Diocesano de la Virgen de la Luz

La explanada y el interior del Santuario Diocesano de la Virgen de la Luz se vieron colmados por cientos de personas que acudieron para participar en la misa celebrada con motivo de la bendición de las velas y de las imágenes del Niño Jesús, una de las celebraciones religiosas más arraigadas en el municipio.

La explanada y el interior del Santuario Diocesano de la Virgen de la Luz se vieron colmados por cientos de personas que acudieron para participar en la misa celebrada con motivo de la bendición de las velas y de las imágenes del Niño Jesús

La ceremonia se llevó a cabo en la Parroquia de Nuestra Señora de la Luz y dio inicio alrededor de la una de la tarde. Desde horas previas, comenzaron a arribar familias completas portando sus imágenes del Niño Dios, muchas de ellas vestidas con trajes alusivos a distintas advocaciones, así como velas de la Candelaria e imágenes religiosas que serían bendecidas durante la celebración.

Durante la eucaristía, se destacó el significado de la luz como símbolo de fe, esperanza y protección para los hogares, elemento central de esta festividad que se conmemora cada 2 de febrero. Al término de la misa, los fieles pasaron al frente para recibir la bendición de sus objetos religiosos, en un ambiente de recogimiento y devoción.

Para numerosos asistentes, se trata de una costumbre heredada de padres y abuelos. Guadalupe, feligresa que acudió acompañada de su familia, señaló que cada año llevan a bendecir al Niño Dios y la vela como una forma de agradecer y pedir por el bienestar del hogar. “La vela representa la luz de Dios en nuestra vida y nos recuerda que debemos caminar con fe”, expresó.

Otra de las tradiciones que se mantiene viva es colocar al Niño Dios en una charola o canasta adornada con dulces. Al finalizar la celebración, los presentes se acercan a besar la imagen y, como parte del rito, reciben un dulce, gesto que simboliza convivencia, gratitud y la alegría propia de la fecha.

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