Acámbaro, Guanajuato.– En julio de 2015, Otoniel Guerrero Padilla localizó documentos históricos en los que se plasma la historia de la construcción del Puente de Piedra, hecho que lo llevó a iniciar la síntesis de un expediente compuesto por aproximadamente 500 páginas.
En el documento se menciona que, en 1744, surgió la necesidad de construir un puente para comunicar el lado sur con el norte, ya que el comercio era intransitable. En ese entonces existía un puente mal construido, amarrado con vigas de sabino, lo que ocasionó accidentes y pérdidas humanas, debido a que estaba edificado sobre el río Lerma.

En 1755 pasó por Acámbaro un sacerdote jesuita de nombre Cristóbal de Escobar y Llamas, quien fungía como provincial y se dirigía a Valladolid. En esa época, Acámbaro contaba con alrededor de 3 mil 600 habitantes y sufría constantes inundaciones cada año.
Al conocer la necesidad de contar con un puente, en 1756 Escobar y Llamas obsequió a los acambarenses los planos para su construcción. La obra no fue producto de la casualidad, ya que se edificó sobre una calzada donde se excavaron 10 metros en el tepetate para colocar cimientos de cuatro metros de ancho, lo que permitió dar consistencia y compactación a la estructura y comenzar la construcción de los arcos.
Además de donar los planos, Escobar dejó dos mil pesos de la época para la edificación del puente. Esta obra es conocida popularmente como el Puente del Hambre o de los Piñones, debido a que durante su construcción se suspendió el pilón que se otorgaba en diversas compras, destinando esos recursos a la obra.
Asimismo, se dejó de pagar una cantidad anual de 200 pesos a Salvatierra por la matanza de ganado, recursos que también fueron canalizados a la construcción. Posteriormente, don José de Gálvez otorgó 3 mil 200 pesos para concluir la obra. El Puente de Piedra mide de norte a sur 273 metros con 73 centímetros de longitud, 4 metros con 90 centímetros de ancho y una altura de 14.75 metros.
La obra fue concluida por Juan Manuel Primo y Jordán entre junio de 1776 y el 3 de abril de 1778, fecha en que se realizó una inauguración solemne con la presencia del virrey Antonio María de Bucareli y Ursúa, así como del obispo Juan Ignacio de la Rocha. El puente fue considerado una de las obras más importantes de la época colonial.
En la parte sur del puente se localizan, en uno de los pilares, las imágenes de la Virgen de Guadalupe y San Francisco de Asís, mientras que en el lado norte se encuentran San José y la Virgen del Pilar. Guerrero Padilla indicó que el documento fue localizado en el Archivo General de la Nación y señaló que este hallazgo permite conocer con mayor precisión quién construyó el puente, el cual incluso llegó a contar con un semáforo humano y ha resistido el paso del tiempo y el tránsito de vehículos pesados.

Destacó que difundir la historia de la construcción del Puente de Piedra, a 500 años de la fundación de Acámbaro, contribuye a continuar la investigación sobre la historia de la ciudad.
Finalmente, Otoniel Guerrero Padilla señaló que tiene la intención de escribir un libro sobre la historia de la construcción del Puente de Piedra.
